martes, 24 de abril de 2012

Una vuelta por mi cárcel




En breve cárcel
Sylvia Molloy 
FCE
2012












ESCRITURA

En breve cárcel otorga a la escritura un lugar central. Ya de por sí, la novela se abre con esa acción puesta en primer plano: “Comienza a escribir una historia que no la deja: querría olvidarla, querría fijarla”. Es esa voluntad la que funciona como motor de la trama. Escribir, para la narradora, tiene una función particular que se relaciona directamente con la memoria, el gran tema recurrente en la obra de Sylvia Molloy. Escribir es hacer memoria, pero al mismo tiempo es deshacerla, es invocar al recuerdo para olvidarlo. Esa ambivalencia se sostiene a lo largo de todo el relato y afecta directamente lo que se cuenta y lo que le ocurre a la narradora al contarlo. En este sentido, es relevante cómo se pone en juego su subjetividad a la hora de componer el relato, en la medida en que lo puede convertir en aquello que deseó que ocurriera pero no sucedió o, también, apropiarse de la experiencia del otro: “Ella hoy registra, sin compunción, esa anécdota de Vera, haciéndola suya, desconociendo la unicidad de la memoria: es un recuerdo que fue de Vera, que ahora le pertenece mientras lo escribe”. Hay algo en su alienación, tanto a nivel físico como psíquico, que le da a la escritura una función de verdad. En este punto la novela recuerda a la famosa frase de Virginia Woolf en la que afirma que las cosas no ocurren hasta ser escritas. Por otro lado, su encierro hace que escribir sea la única forma de hacer pasar el tiempo y de comunicarse.

ESPACIALIDAD

El espacio en el que se mueve la narradora de En breve cárcel es mínimo. Hay una voluntad personal de permanecer encerrada en ese cuarto pequeño y de practicar el ascetismo. La cárcel que aparece en el título de la novela refiere en parte a este fenómeno, en tanto la habitación es descripta con los mismos rasgos de una prisión. Al principio reina el despojo y luego van apareciendo marcas personales. Esto responde a las condiciones que impone el lugar, puesto que se trata de un espacio que, al haber sido habitado con anterioridad por su antigua amante, está cargado de su subjetividad. A lo largo de la novela, la narradora hace todo lo posible por adueñarse de ese cuarto, reterritorializarlo y “hacerlo por fin suyo”, tarea que se ve saboteada por cada uno de los encuentros que se suceden luego allí mismo. Es importante el hecho de que el cuarto coincida con el espacio de la escritura, ya que es esa la acción que permite a la narradora apropiarse de lo real. El encierro es para ella una forma de “refugiarse”, sin embargo ese cuarto se vuelve en su contra todo el tiempo y es así como surge la necesidad de salir. Es el personaje de Vera el que logra sacarla y hace que el relato, por un breve momento, se pueble de vida y personajes que se mueven, a diferencia de la estaticidad que presenta el relato la mayor parte del tiempo: “La gente sale del trabajo, se precipita hacia la boca del subterráneo o la parada del autobús más próximas”. En breve cárcel fue publicada en 1981 y eso permite leerla también en clave política. Naturalmente, fue editada en España y no en Argentina, donde no iba a poder salvarse de la censura. La cárcel refiere entonces, también, tanto a la situación política que se vivía en el país en ese momento como a la condición de exiliada de la propia Molloy. Por último, al tratarse de una relación lésbica en tiempos de represión, hay algo de esa voluntad de encierro que responde a una necesidad de encontrar un espacio donde refugiarse para ser sin tener que enfrentarse a los demás, algo que aparece en la novela en el momento en que habla de su relación con Renata: “armaban un espacio contenido entre esas cuatro paredes y que sólo era de ellas”.

VIAJE

Quizás una de las principales razones del aislamiento, tanto físico como social, que sufre la narradora sea su condición de viajera. Su llegada a la ciudad en la que se encuentra es reciente y su sociabilidad se reduce a unas pocas mujeres con las que se encuentra atrapada en una red de relaciones amorosas. Al principio, su destino natural parecen ser los hoteles, pero inmediatamente encuentra el departamento en el que pasa a vivir, donde ya estuvo antes con Vera. La circunstancia del viaje coloca a la narradora en un lugar particular, en tanto extranjera en un lugar que le es ajeno. Su encierro, entonces, responde también a su falta de integración con el espacio nuevo. Estar de viaje implica, de alguna manera, relacionarse de una manera precaria tanto con el lugar como con las personas que lo habitan.

MEMORIA

La memoria es otra de las constantes dentro de la obra de Sylvia Molloy. No hace falta más que leer los títulos de novelas como El común olvido o leer las solapas de libros como Desarticulaciones, sobre el alzheimer y la pérdida de la memoria, o Varia imaginación, un libro compuesto a partir de retazos perdidos de distintos recuerdos. Incluso su libro de ensayos Acto de presencia aborda el tema a partir del estudio del género autobiográfico en América Latina durante el siglo XIX. En breve cárcel no es la excepción y gran parte de la trama de la novela encuentra su fundamento en la memoria. Si bien el producto final es adulterado adrede (en tanto el recuerdo de algo ya no es ese algo, sino el recuerdo que uno quiso conservar de eso), la narradora se sienta a escribir a partir de sus remembranza, usándola como materia prima. Este giro hacia su propio pasado está favorecido por las condiciones de vida a las que se somete, es decir el hacinamiento en un espacio cerrado donde prácticamente no hay comunicación con nada ni nadie más que con ella misma. Esta falta de interlocutor vuelve su diálogo un acto reflejo que abre el canal de la conciencia, llevándola por momentos a un pasado reciente, como también a un pasado más lejano como el de la infancia. La dificultad de hallar un hilo conductor se debe precisamente a este fenómeno. La escritura a partir del recuerdo se convierte en un fluir de la conciencia similar al practicado por Virginia Woolf en novelas como La señora Dalloway, donde la protagonista practica a lo largo de todo el libro un monólogo interior que va del presente al pasado y viceversa, reduciendo la anécdota de lo ocurrido al mínimo: “Anota como si escribiera una carta sin destinatario, con exaltación: no quiere detener las palabras que sienta pasar, sólo quiere rozarlas mientras caen, dejar que la lleven”. Otro caso similar es el de la escritora española Carmen Martín Gaite, cuyas novelas Retahílas y Nubosidad variable también versan sobre la reconquista del pasado a través de la memoria, sólo que en este caso sí hay diálogo con otro personaje que recompone el otro lado del recuerdo.

JUEGO DE ESPEJOS

La figura del espejo y las imágenes que conlleva (desdoblamientos, dobles, etc.) es una constante a lo largo de la novela de Sylvia Molloy. Aparece ya en sus recuerdos asociados con la infancia y la casa paterna: “[no] olvida los espejos enfrentados: la última vez que estuvo en esa casa donde pasó su infancia se miró en ellos una vez más”. El espejo produce la instancia de identidad por excelencia, en la que el sujeto se enfrenta con una visión externa de sí. Sin embargo la narradora no encuentra su reflejo sólo en estos instrumentos, sino que también lo hace a partir de la imagen que los demás le devuelven de ella. Es el caso de la relación que tiene con su hermana, cuyo cuerpo “sería parecido al suyo”, pero la define casi por oposición. Con Vera el proceso es más conciente y la relación que sostienen juntas la coloca en el lugar del doble de su amante: “Ha criticado en otros (sobre todo en Renata) la capacidad de mímica y piensa que la suya, ante Vera, era ejemplar: copia de todo, de pequeños gestos, de pasiones”. Su debate interno en torno a su identidad va más allá en el momento en que se reconoce ajena a sí misma: “El cuerpo –su cuerpo- es de otro”. De esta manera, ella se encuentra sujeta a ser objeto (y definida) por los demás. Por medio de la escritura, de alguna manera, ella recupera el control con el fin de volverse (a ella y a sus recuerdos) su propio objeto.

VOCES

En más de una oportunidad, la narradora de En breve cárcel presenta al otro como una voz. Renata es una voz y Vera también lo es: “¿Cómo es posible creer en una voz y luego negarla?”. El aislamiento y la vocación de escribir su versión de los hechos la lleva a reproducir esas voces que le quedaron para ella, para oírlas una vez más y ver qué tienen para decir, escuchar también su punto de vista de la historia y convertirlas en un acto de presencia: “No quiere olvidar la piel ni los cuerpos, pero sobre todo no quiere olvidar las voces”. La reducción de una persona a una voz es propio de la literatura, en tanto lo que se recibe de los personajes (y también de los narradores y las demás figuras literarias) es su voz. El experto por excelencia en este rubro es Manuel Puig, que llegó a la literatura gracias a que no pudo acallar la voz de una tía a la hora de ponerse a escribir un guión cinematográfico, que se terminó convirtiendo en La traición de Rita Hayworth. 

GIRO AUTOBIOGRÁFICO

En breve cárcel podría entrar perfectamente en el corpus de obras literarias que conforman lo que Alberto Giordano llamó “el giro autobiográfico de la literatura argentina actual”. Si bien no se trata de una novela estrictamente contemporánea (fue publicada hace más de 30 años y se reedita este año una vez más), se relaciona directamente con el presente en este aspecto. La narradora en ningún momento revela su nombre (algo que no ocurre en ninguno de los textos de Molloy), pero sí hace pequeñas referencias a su propia persona y trabajo, por ejemplo cuando habla del ensayo que está escribiendo sobre el género autobiográfico. El trabajo sobre el yo en clave ficcional es algo que data de hace siglos, pero encontró una forma y una tendencia más específicas en los últimos años, al menos en el caso de América Latina.

miércoles, 18 de abril de 2012

Entrevista a Juan Minujín



Para No Retornable

2011 marcó el debut como director de un largometraje del actor Juan Minujín. Después del corto Guacho, del 2007, el año pasado presentó Vaquero, la historia de Julián Lamar, un actor fracasado que no pude superar su negatividad y pesimismo para afrontar la realidad. 
Se puede afirmar que las dos películas forman parte de un mismo proyecto. Vaquero retoma los tópicos explorados en Guacho, en la medida en que ambas tratan sobre el ambiente actoral porteño y están protagonizadas por personajes que no logran encajar del todo en ese mundo. De esta manera, Vaquero propone un punto de vista que permite ver el otro lado del escenario, el detrás de las cámaras y la ferocidad de la competencia actoral. Al mismo tiempo, al exponer al teatro de esta manera, lo saca de su puro presente y lo captura en una filmación que lo vuelve anómalo. 
Por otro lado, la voz narradora del protagonista, presente a lo largo de todo el film, habilita el fluir de la consciencia de un personaje afectado directamente por las circunstancias que lo rodean, un canal abierto a través del cual se puede acceder al contrapunto de la experiencia y a su más secreta intimidad.

¿Cómo empezó tu interés por el cine? ¿Qué películas te gustaban cuando eras chico? ¿Qué modelo querías seguir? 
Empezó en la adolescencia. Me regalaron una cámara VHS y con eso hacíamos cositas, cortos con mi hermano. Después, cuando era chico, me gustaban muchas películas de aventuras. Muchas de Spielberg, toda la saga de Indiana Jones, E. T…. y cuando era más chico todavía, las películas de Chaplin y Buster Keaton.
¿Y cómo apareció el tema de dirigir? 
Siempre cuando trabajé como actor en las películas estaba muy atento a lo que pasaba en el set y era algo que me interesaba mucho. Tenía ganas de contar algunas cosas en algún soporte audiovisual. 
¿Hace mucho querés dirigir o es una inquietud más reciente? 
Hace mucho que quiero dirigir. Había escrito otro guión antes del corto, que nunca se llegó a terminar ni a filmar ni nada. Y sí, siempre quise dirigir algo de cine.
¿Qué pensás del nuevo cine argentino? ¿Creés que sigue existiendo o que ya se alcanzó una estabilidad donde esa “novedad” ya no tiene lugar? 
No, creo que sigue existiendo en el sentido de que se sigue renovando permanentemente. Cada año hay por lo menos diez películas extraordinarias argentinas. Creo que se sigue renovando. Me parece que lo que se llamó “nuevo cine argentino” hace diez, quince años, ya esos directores tienen un grado de madurez muy grande y ya están haciendo su quinta, sexta película. Pero creo que todos los años aparecen cosas muy interesantes. 
Y de lo último que apareció este año, ¿qué películas te parecieron extraordinarias? 
Me gustó mucho El estudiante. La película de Hendler me parece que está bien, es uruguaya, pero es como prima. Fase 7 me gustó mucho. Se me ocurren también algunas del año pasado, Por tu culpa me gustó mucho. Bueno, Carancho. 
¿Dirías que Guacho y Vaquero forman parte del mismo proyecto? ¿Se continúan la una a la otra? 
Sí, son parte del mismo proyecto. Lo que pasa es que cuando hice Guacho no sabía que iba a hacer Vaquero, para nada. Pero sí el origen de plasmar algo en una película está en Guacho, totalmente.
Estas películas están intervenidas por la figura de un narrador que las va narrando de principio a fin. ¿Por qué? ¿Tiene algo que ver con una filiación literaria? Estoy pensando en el caso de Historias extraordinarias de Mariano Llinás, donde participás también como narrador, que es una película que integra la disciplina literaria a la cinematográfica. 
No, no tiene el punto de partida de la película de Mariano que es más “literario”. Acá es un monólogo interno, un canal abierto de consciencia sin filtro, intentando que sea como un contrapunto emocional del personaje. No para narrar una historia, sino más bien usando la voz en off como un elemento expresivo más, como un personaje más, en las dos, en Guacho y en Vaquero. 
En tus películas aparecen segmentos de tus obras de teatro. ¿Te interesa integrar tu labor teatral con la cinematográfica? 
Me gusta, a mí me gusta la idea de lo teatral desposeído de la fuerza de lo teatral. O sea, filmado, como que está totalmente desposeído del valor que tiene el teatro, que es en vivo. Se ve como la parte de atrás del teatro, los actores desganados. Es un costado interesante que me gusta verlo en las películas. Una película que me gusta mucho desde siempre es Opening night, de John Cassavetes, que es sobre una obra de teatro, el montaje de una obra de teatro.
Tanto el protagonista de Guacho como el de Vaquero parecen tener una fijación sexual. ¿A qué responde esto? ¿Tiene que ver con la intimidad que habilita el fluir de la consciencia de sus narraciones? ¿Es otra pieza más de la frustración que los aqueja?
Son las dos cosas. O sea, los pensamientos muy íntimos y privados de una persona. Por un lado, si uno se mete sin filtro en los pensamientos muy íntimos de una persona, muy probablemente en algún momento esté lo sexual metido, porque es algo de un pensamiento privado, no social. Y, por otro lado, sobre todo en Vaquero, pero también en Guacho, hay algo del narcisismo, que lo hace no poder vincularse con otros, está en una cuestión medio masturbatoria permanentemente. Parte del no poder vincularse con otros le viene a él como una cosa sexual medio atorada. 
¿Por qué usás tu propio nombre para tus personajes? Este es un recurso que suelen usar los escritores, por ejemplo Pablo Pérez, que escribió el libro en el que se basó Un año sin amor, o Copi o César Aira, por ejemplo. 
Lo usé en Guacho, en Vaquero no, en Vaquero se llama Julián Lamar. En Guacho porque era un relato que me parecía que estaba bueno que tuviera algo de hablar de un personaje, de desdoblar. O sea, yo soy Juan Minujín, pero también hay un personaje que se llama Juan Minujín, que es actor, etc. Entonces, me pareció interesante ese desdoblamiento y usar mi nombre. No para hacer un relato autobiográfico, sino para hacer una especie de espejo ficcional, pero que a la vez también las personas son personajes. Hay una dimensión real y una dimensión ficcional siempre con las personas. Eso quería usar en Guacho. 
¿Lo que hacés en tus películas es autoficción? ¿Son autobiográficas? ¿O simplemente partís de tu propio nombre para ir hacia otro lugar, explorando otras formas de vida sin dejar del todo tu identidad atrás? 
Son puntos de partida. Para mí el punto de partida es la experiencia personal siempre. Pero es a partir de ahí, es sólo un punto de partida para entrar a una ficción. Me parece que no son autobiográficas porque no relatan una anécdota mía, de mi vida, que haya tenido. Pero sí los personajes tienen mucho que ver conmigo y también los actúo yo, entonces ahí sí hay algo que se puede leer como un poco autobiográfico, pero no son autobiográficas. El punto de partida sí es mi experiencia personal. 
¿El ambiente actoral porteño es tan jodido? ¿Por qué elegís ese tema? ¿Cómo lo reciben tus colegas? ¿Tu objeto es hacer una denuncia? 
No, para nada. Digamos, el problema que tiene este personaje es él mismo, no el mundo. El mundo está bien, funciona como funcionan casi todos los ámbitos laborales: los periodistas, los abogados, los cocineros, qué sé yo, todo tiene más o menos un nivel de competencia y un nivel, digamos, de estado público. En los actores es más evidente porque hacen carrera con el público y se mide mucho la popularidad. Pero no hay ninguna bajada de línea ni ninguna cosa denuncista del ambiente. El ambiente podría ser cualquier otra cosa, lo que pasa es que en el mundo de los actores se ve más claramente. 
¿Y por qué elegís este tema? ¿Tiene que ver con el personaje Juan Minujín? 
La verdad porque es el entorno que más conozco y para un primer relato, para una primera película me fluía más escribir sobre lo que ya conozco. Los lugares, los castings, las circunstancias que yo conozco más. Me hubiera costado mucho arrancar escribiendo sobre una azafata o un tipo que trabaja en una oficina. No conozco ese mundo, me resultaba más lejano.
¿Por qué elegís el fracaso y la negatividad para tus personajes? 
Creo que un poco tiene que ver con ciertas frustraciones, con darle voz a ciertas frustraciones que a veces no encuentran otro camino de salida y transformar eso en una expresión artística me parece interesante. Y muchas veces yo también soy negativo y muchas veces pienso que las cosas no cambian ni se arreglan. Un poco, en ese sentido, Vaquero es el reflejo de una mirada mía sobre algunas cosas. No quiere decir que a mí me pasa eso, pero sí muchas veces entiendo que la cabeza va hacia un lugar y muchas veces veo que la gente no cambia a lo largo de los años, ni cambia tampoco con experiencia. O sea, cambia muy poco, entonces tampoco quería hacer un personaje que cambiara. 
¿Cuál es tu próximo proyecto como director? ¿Ya estás pensando en algo? 
Estoy pensando en algunas cosas, pero no tengo un proyecto concreto. La verdad es que tengo que tener algo para decir, digamos, algo a qué darle la voz, y por ahora no lo tengo todavía. Tengo un montón de ideas que me parece que pueden funcionar, que son más ingeniosas, más divertidas, más misteriosas, lo que sea, pero todavía no encuentro algo auténtico que me llame mucho poderosamente como para decir “bueno, sobre esto quiero hablar”.
¿Y como actor cuál es tu próximo proyecto? ¿Estás trabajando en algo? 
Como actor hago una película ahora en Febrero, que se llama Guiso de iguanas, que dirige Martín Salinas. Es una comedia negra. Y después tengo un par de proyectos, pero la verdad que todavía no están confirmados, también para la primera mitad del año. Y después, no sé, iré viendo.
¿Y Vaquero sigue de gira ahora? 
Sí, sigue de gira, estuvo hace un par de semanas en Estocolmo y ahora en Enero o en Febrero vamos a Cartagena y en Marzo vamos a Miami. Seguramente va a seguir el año que viene, por lo menos hasta Agosto, viajando.
Y la última pregunta. ¿Cuán satisfecho estás con tu película? ¿Fue una experiencia satisfactoria? 
Estoy muy satisfecho la verdad. La veo ahora y todavía me gusta. Obviamente le veo defectos, cosas que no me gustan, cosas que en una siguiente experiencia trataría de fluir más en ciertos tramos. Pero me gusta, me parece que tuvo muy buena recepción, muy buenas críticas, está haciendo una gira por festivales muy interesante. Y sobre todo es una gratificación personal enorme. Digo, como hecho artístico fueron un par de años muy intensos vinculados a la película. Ahora ya la tengo más lejos, pero la verdad que fue una experiencia súper enriquecedora.

viernes, 13 de abril de 2012

El porvenir de la revuelta



Shopping & Fucking de Mark Ravenhill. Dirigida por Mariano Stolkiner.


Una vez más, Mariano Stolkiner se sumerge en lo más turbio del teatro inglés de los últimos años. Después de dirigir las versiones locales de Cleansed y Amor de Fedra de Sarah Kane, esta vez optó por trabajar sobre la obra de uno de sus más estrictos contemporáneos, Shopping & Fucking de Mark Ravenhill. Las tres puestas se pueden pensar como un tríptico que revela la búsqueda y la sensibilidad de Stolkiner, propensa a las emociones más descarnadas y a la realidad más violenta.
Se sabe que Mark Ravenhill y Sarah Kane fueron contemporáneos. Ambos estrenaron en 1996 las dos obras que hicieron estallar el teatro británico; Ravenhill con Shopping & Fucking y Kane con Blasted (estrenada en Buenos Aires bajo la dirección de Leonor Manso como Aniquilados). Sin embargo, la contemporaneidad que los une trasciende su coincidencia espacio-temporal y debe ser entendida en los términos en que Roland Barthes hace uso del término “contemporáneo”: lo que comparten es una sensibilidad. Los personajes (y los escenarios) que presentan son posteriores a la revuelta y al desastre (no por nada en Blasted no paran de explotar las bombas), son el producto más bruto de la (pos) modernidad. 
Shopping & Fucking trata sobre la red de relaciones que se establece entre una pareja de jóvenes, compuesta por Roby (Luciano Ricio) y Lulu (Eugenia Blanc), el hombre que los adopta, Mark (Daniel Toppino), el chico más joven del que éste se enamora, Gary (Lucas Lagré) y un extraño hombre que los observa de cerca y hace las veces de deus ex machina, Brian (Alfredo Urquiza). Ya desde el principio, al momento en que Roby y Lulu le piden a Mark que les cuente el cuento de cómo se encontraron, queda revelado que lo que caracteriza a estos personajes es la orfandad. Aparentemente, Mark simplemente los encuentra en un supermercado y se los compra a otro hombre que cumplió antes con su mismo rol. Todas las relaciones están vaciadas y funcionan solamente como medio de cambio. Es así como Lulu tiene que ofrecer su cuerpo a Brian a cambio de trabajo, al igual que Gary, que lo ofrece a cambio del príncipe azul que siempre está por venir a rescatarlo. El único que quiebra esta economía de intercambio es Roby cuando deviene dealer y rompe todas y cada una de las reglas básicas para llevar a cabo esa labor. Sin embargo, el problema no es sólo la orfandad de los personajes, sino que depositan todas sus esperanzas en Mark, que es probablemente el más desgraciado de todos. Todos necesitan algo más que los sustraiga de las tinieblas, aguardan por un salvador (en la forma de padre/amante/novio/tutor, etc.), pero el Godot que esperan es un drogadicto y sexópata en rehabilitación que no puede ayudarse ni a sí mismo.
La puesta de Mariano Stolkiner es fiel al espíritu de la obra, consiguiendo una adaptación que expone la crudeza de los personajes y de la trama. Cabe destacar el trabajo de Santiago Badillo en el diseño de la escenografía, compuesta principalmente por piezas de un plástico que refleja las relaciones que presenta la pieza, como también el de Fernando Sayago en la composición de la música, que da una tercera dimensión a una obra sobre lo superficial. Por ultimo, el trabajo de los actores es impecable y resulta interesante ver el intercambio que se produce entre dos generaciones distintas: por un lado, Daniel Toppino y Alfredo Urquiza, con largas trayectorias en sus haberes y, por el otro, Lucas Lagré, Luciano Ricio y Eugenia Blanc, integrantes de la joven guardia del teatro porteño independiente.

Ficha técnico artística
Autoría: Mark Ravenhill
Traducción: Rafael Spregelburd
Actúan: Eugenia Blanc, Lucas Lagré, Luciano Ricio, Daniel Toppino, Alfredo Urquiza
Actuación en video: Mathias Sassone, Mariano Stolkiner
Diseño de vestuario: Merlina Molina Castaño
Diseño de escenografía: Santiago Badillo
Diseño de espacio: Santiago Badillo
Diseño de luces: Julio López
Diseño sonoro: Fernando Sayago
Video: Santiago Badillo, Mariano Stolkiner
Música original: Fernando Sayago
Fotografía: Guido Piotrkowski
Diseño gráfico: Santiago Badillo
Asistencia de dirección: Julieta Cajg, Mathias Sassone
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Producción ejecutiva: Bárbara Rapoport
Dirección: Mariano Stolkiner

EL EXTRANJERO
Valentín Gómez 3378
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 48627400
Web: http://www.elextranjeroteatro.com
Entrada: $ 60,00 / $ 40,00 - Viernes - 21:00 hs - Del 20/04/2012 al 29/06/2012

jueves, 12 de abril de 2012

EN BREVE CÁRCEL en el Club de Lectura de Brandon

























CLUB DE LECTURA
Coordinado por Martín Villagarcía

El Club de Lectura de Brandon se reúne todos los meses para charlar sobre libros que abordan distintos aspectos de la temática LGTTBIQ. Es un espacio distendido de diálogo donde nos juntamos a compartir nuestras reflexiones con amigos, a tomar algo y a conocer gente nueva. Nos encontramos el jueves 3/05 a las 20 hs a discutir En breve cárcel de Sylvia Molloy. Ya te podés inscribir vía mail (martinvillagarcia@gmail.com) o en Brandon (Luis María Drago 236, abierto de miércoles a domingo a partir de las 19 hs). El precio es de $50 por mes y los podés pagar por adelantado o el mismo día del encuentro. Una vez que te inscribas, te vamos a entregar una guía de lectura con puntas de análisis y lecturas sugeridas. ¡Te esperamos!

Jueves 3/05 20 hs En breve cárcel de Sylvia Molloy
Valor $50 (incluye guía de lectura)
Abierta la INSCRIPCIÓN
Casa Brandon (Luis María Drago 236, Almagro)

Agradecemos su difusión
Más información: martinvillagarcia@gmail.com      

lunes, 9 de abril de 2012

CineClub Divine presenta DRÁCULA DE ANDY WARHOL (Paul Morrissey, 1973)


¿Qué pasa cuando Andy Warhol, el maestro del pop, toma a Drácula como protagonista de una de sus películas? ¿Por qué el conde está débil y no puede parar de vomitar sangre? ¿Qué tienen que ver Joe Dallesandro y la revolución rusa con todo esto? CineClub Divine lxs invita a redescubrir una de las joyas ocultas del cine y del arte pop: DRÁCULA DE ANDY WARHOL (Paul Morrissey, 1973). Vengan a ofrendar su sangre joven y virgen y a gozar de los placeres del vampirismo. El bono contribución es de $5. Lxs esperamos con los dientes afilados el martes 24/04 a las 20.30 hs en La Ratonera Cultural (Corrientes 5552). 

http://cineclubdivine.blogspot.com/
http://www.twitter.com/cineclubdivine


jueves, 5 de abril de 2012

Donde viven los monstruos



Cachafaz de Copi. Dirigida por Tatiana Santana.


Por fortuna, poco a poco Copi va dejando de ser objeto fetiche de culto para obtener el reconocimiento masivo que necesita y merece. Un primer paso ya lo dio Stephan Druet en 2009 al estrenar Una visita inoportuna en el Konex con Moria Casán a la cabeza del elenco. Ahora le toca el turno a Tatiana Santana con su Cachafaz en el Teatro del Sur.
La obra fue dejada sin publicar por Copi antes de morir y se estrenó por primera vez en París en 1993. Sin embargo, es una pieza clave dentro de su obra (como lo es cada uno de sus cuentos, novelas, cómics, etc.), en tanto establece un diálogo directo con la Argentina que le es contemporánea. Copi escribió Cachafaz nada más y nada menos que en 1981, año en el que, como bien señala Daniel Link, se instala el debate en torno a qué forma estatal y qué lengua le conviene a la nación. Esto es así porque la obra es en realidad un poema escrito en la tradición gauchesca y, como lo exige ese género, hace enfrentar a través de la lengua el orden del estado con el orden de los insurrectos.
Cachafaz (Emilio Bardi) es un delincuente que vive en unión pecaminosa con la Raulito (Claudio Pazos), la loca del conventillo. El contrapunto entre los dos personajes instala un primer debate en torno a la estabilidad de los géneros. En un principio, el híper machismo de Cachafaz contrasta fuertemente con las maneras de la Raulito. Sin embargo, es esta última la que se tiene que poner los pantalones más de una vez para salir a defender lo que es suyo, ante la ley y ante la chusma, mientras que su amante apolilla cómodamente. Por otro lado, la feminidad de la Raulito lo convierte en mujer, al menos a los ojos de Cachafaz, quien se refiere a las otras como “mujeres sin pito”. Juntos deben enfrentarse solos contra todos, en tanto la abyección de su amorío llega a su punto más alto al momento en que matan al milico (Marcelo Lirio) que los viene persiguiendo. Así, la obra se transforma una vez más y adopta un carácter trágico, donde los dos deben afrontar la cólera de los dioses para permanecer unidos.
La puesta de Tatiana Santana es efectiva y captura acertadamente el tono y la lengua de la gauchesca y de Copi. La orquesta de músicos en vivo establece el tono de la obra desde entrada y las actuaciones son impecables, especialmente en el caso de Claudio Pazos en el papel de la Raulito.

Ficha técnico artística 

Autoría: Copi 
Actúan: Emilio Bardi, Claudio Pazos Músicos: Joel Maiante, Pablo Martínez, Eugenio Nicolás Sanchez Coros: Rosario Albornoz, Andres Granier, Catalina Lescano, Marcelo Lirio, Patricia Martínez, Pilar Rodriguez Rey 
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate 
TEATRO DEL SUR Venezuela 2255
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina 
Teléfonos: 4941-1951 
Web: http://www.teatrodelsur.blogspot.com/ 
Entrada: $ 70,00 / $ 40,00 - Sábado - 22:00 hs - Desde el 31/03/2012

jueves, 15 de marzo de 2012

CineClub Divine presenta HAIRSPRAY de John Waters



Después de un año de rotundo éxito y de un merecido receso vacacional, CineClub Divine vuelve con toda. Como no podía ser de otra manera, arrancamos el ciclo 2012 con una película que reúne a tres de nuestras más grandes musas inspiradoras, Divine, John Waters y Debbie Harry: HAIRSPRAY (John Waters, 1988). No te podés perder este clásico del cine de mal gusto, donde todo lo convencional acaba por ser tergiversado. Vení a practicar el Madison y el baile de la cucaracha con nosotros. El bono contribución es de $5. Lxs esperamos con kilos y kilos de fijador de pelo el miércoles 28 de Marzo a las 20.30 hs en La Ratonera Cultural (Corrientes 5552). 

miércoles, 14 de marzo de 2012

La baticueva






Pequeño diccionario ilustrado
María Negroni
Caja Negra
2011











IMAGINARIO

Con Pequeño mundo ilustrado, María Negroni completa la trilogía que comenzó con Museo negro (1999) y Galería fantástica (2009). El denominador común es el abordaje que hace del imaginario oscuro. En los dos primeros libros toma la tradición gótica y fantástica, respectivamente, a través del análisis de las obras literarias de sus representantes en la vertiente latinoamericana. Pequeño mundo ilustrado cierra conceptualmente el círculo y alcanza el estatuto de síntesis, no sólo de esos dos libros, sino más bien de su obra y de su imaginario. Es que María Negroni, aparte de ensayista, también es poeta y traductora y sabe conciliar muy bien estas tres disciplinas, haciéndolas dialogar entre sí constantemente. Es así como su ensayo sobre Alejandra Pizarnik, El testigo lúcido, se complementa con la clara influencia que tiene esta escritora sobre su propia obra poética. De la misma manera se puede pensar en los ensayos que componen Ciudad gótica y las traducciones de La pasión del exilio. En ambos libros se lee su devoción por la poesía femenina norteamericana, que va de H. D. a Sylvia Plath, pasando por Marianne Moore y Anne Sexton, que es otra de las grandes influencias de su poesía. Pequeño mundo ilustrado viene a condensar el imaginario de María Negroni y lo convierte en serie y muestrario al mismo tiempo.

ARCHIVO

El libro está organizado a la manera de una pequeña enciclopedia de su imaginario (“cada entrada es un espécimen momificado, una reliquia que ha sido aislada del continente referencial de la enunciación”) y funciona como su puesta en abismo. La autora se vuelve sobre cada una de sus obsesiones y fuentes de inspiración, buscando de esta manera la comprensión de sí. “Lo humano ha buscado siempre comprender su propio mecanismo, penar, desde un imaginario hábilmente amueblado, su servidumbre ontológica”, dice en la primera entrada que corresponde a la “Anamorfosis del sueño”, refiriéndose al mismo tiempo a su propio trabajo. Un antecedente claro de este libro son las Mitologías de Roland Barthes, donde también hay un afán clasificatorio por ordenar distintos elementos que componen el imaginario cultural.
Pequeño mundo ilustrado trabaja desde su propio planteo con el concepto de archivo y, a lo largo de cada una de las entradas, esto va reapareciendo de manera insistente. Por ejemplo, hay una entrada para la “Biblioteca”, como también para las “cajitas” que, como el libro, son también espacios delimitados donde se arrojan y conservan tesoros. Lo mismo ocurre al momento de reflexionar sobre el “Cine”, donde se repara en la observación que hace Giuliana Bruno, que lo llamo “archivo nómade de imágenes”. En este mismo sentido se puede pensar también en la entrada destinada a los “Catálogos”, en la medida en que Pequeño mundo ilustrado es también un catálogo del imaginario de Negroni. Otra posibilidad es la de pensar el libro como una isla, definida en la entrada correspondiente como “lo que queda cuando todo se ha perdido. Un museo personal que trae lo muerto de sí a un diorama viviente”. Esta idea de museo es retomada luego, cuando se refiere a éste como el “lugar dedicado a las musas”, un estatuto que comparte el libro, en tanto desfilan por sus páginas todos aquellos sujetos u objetos que estimulan, de una manera u otra, la creatividad de la escritora.

MUÑECAS

Gran parte del imaginario oscuro de María Negroni está compuesto por muñecas. De porcelana, de trapo, autómatas, doppelgangers, sonámbulas, en forma de estatuas, de colección, rotas, recompuestas y vueltas a romper, estos cuerpos sin vida insisten una y otra vez en los anaqueles de la biblioteca imaginaria que es este Pequeño mundo ilustrado. Es así como aparece el interés por una figura como la de Jan Svánkmajer, responsable de una serie de filmes espeluznantes y actuados, principalmente, por marionetas hechas a partir de cadáveres de animales y esqueletos, “seres ni vivos ni muertos, propensos a exhibir lo tragicómico de la sumisión”. También está Cesare, el sonámbulo de El gabinete del Dr. Caligari, que si bien no es un muñeco en sí, su sumisión a la tiranía del Dr. Caligari lo convierte en uno. De igual forma aparecen María de Metrópolis, duplicada y reemplazada por el robot que invierte sus valores y lleva a la ciudad y a todos sus habitantes a la catástrofe, y Kraftwerk, la banda fundadora de la música electrónica, que hace culto a la figura del robot, tanto conceptual como visualmente.  
Esta filiación con las muñecas se puede pensar en relación al género fantástico, apreciado y trabajado por María Negroni, el cual, desde “El hombre de arena” de E. T. A. Hoffman, no ha dejado de proponer a los muñecos como objeto de culto y de terror al mismo tiempo. Por último, las muñecas aparecen también como figuras que atraviesan el imaginario y la poética de los escritores, como es el caso de Honoré de Balzac y Rainer Maria Rilke.  El primero “tenía una colección de muñecas diminutas con las que jugaba y a las que le cambiaba constantemente la ropa a fin de establecer hasta el último detalle de su personalidad y así poder diferenciar a sus cuantiosos personajes”. Para Rilke, por el otro lado, la muñeca “es el reverso del ángel. Es decir, eso que en momentos de lúcido aburrimiento, se revela al niño como lo que es: un cuerpo sin vida, incapaz de animarse y que, por ende, prueba la falsía de todo proyecto imaginario”.

NIÑOS

De modo similar al de las muñecas, el mundo de los niños ocupa también un lugar privilegiado en Pequeño mundo ilustrado. Es que la infancia es el estadio ideal para sumergirse en el mundo de lo oscuro y lo fantástico y bordear los límites de lo siniestro y la perversión. Pensar, si no, en la obra de Lewis Carroll, alimentada directamente por su contacto con sus amigas niñas, musas inspiradoras: “las encerraba en su cámara de la memoria, se concentraba en los 42 segundos que le tomaba la exposición, para atrapar lo ‘fugitivo’ de esas miniaturas”. Otro escritor inspirado por el universo infantil es James Barrie, autor de Peter Pan: “El País de Nunca Jamás, con sus chicos perdidos, sus hadas, sus legendarios combates con el Capitán Hook, sus sirenas, sus pieles rojas, su árbol de nunca y su pájaro de nunca que vive en un sombrero sobre la laguna, es un catálogo de sorpresas y una verdadera orgía de la imaginación”.
Sin embargo, los infantes no sólo aparecen ligados a la curiosidad y al vuelo creativo, sino que también figuran signados bajo el sufrimiento y el dolor. Es el caso del filme La noche del cazador (Night of the hunter de Charles Laughton), que saca a los niños de la calidez del hogar para arrojarlos a lo siniestro: “son, tal vez, los primeros protagonistas de este tipo de pesadillas que han dado en reunirse bajo el rótulo –un tanto redundante- de American Gothic”. Por último, y en este mismo sentido, se puede pensar en las acuarelas de Henry Darger, representante máximo del llamado “outsider art”, compuestas por una serie de imágenes en las que recrea “una guerra apocalíptica entre siete niñas virtuosas y un ejército de soldados brutales que quieren esclavizarlas, torturarlas y asesinarlas”.

jueves, 1 de marzo de 2012

LA VIRGEN CABEZA en el Club de Lectura de Brandon

























CLUB DE LECTURA
Coordinado por Martín Villagarcía

El Club de Lectura de Brandon se reúne todos los meses para charlar sobre libros que abordan distintos aspectos de la temática LGTTBIQ. Es un espacio distendido de diálogo donde nos juntamos a compartir nuestras reflexiones con amigos, a tomar algo y a conocer gente nueva. En Marzo nos encontramos el jueves 29/03 a las 19 hs a discutir La virgen cabeza de Gabriela Cabezón Cámara. Ya te podés inscribir vía mail (martinvillagarcia@gmail.com) o en Brandon (Luis María Drago 236, abierto de miércoles a domingo a partir de las 19 hs). El precio es de $50 por mes y los podés pagar por adelantado o el mismo día del encuentro. Una vez que te inscribas, te vamos a entregar una guía de lectura con puntas de análisis y lecturas sugeridas. ¡Te esperamos!

MARZO
Jueves 29/03 19 hs La virgen cabeza de Gabriela Cabezón Cámara
Valor $50 (incluye guía de lectura)
Abierta la INSCRIPCIÓN
Casa Brandon (Luis María Drago 236, Almagro)

Agradecemos su difusión
Más información: martinvillagarcia@gmail.com         

martes, 3 de enero de 2012

El teatro del desastre






Teatro I
Copi
El cuenco de plata
2011












Una vez más, la editorial El Cuenco de Plata toma las riendas de la edición de las obras de Copi en Argentina y publica Teatro I. Este primer volumen de dos presenta cuatro piezas fundamentales dentro de su producción: “El día de una soñadora”, “La torre de la defensa”, “La noche de Madame Lucienne” y “Una visita inoportuna” en traducciones rioplatenses de Eduardo Muslip, María Silva, Guadalupe Marando y Margarita Martínez.

PÁNICO

La primera obra incluida en el volumen, “El día de una soñadora”, pertenece a la etapa más temprana de la obra de Copi. Estrenada en Febrero de 1968, se presenta como un umbral a franquear por el mismo Copi poco tiempo después, al momento en que el Mayo Francés trastoca las posibilidades de la política, la sociedad y, por ende, del arte. Con un argumento anómalo (y no en el sentido en que sus novelas o cuentos son anómalos por acumulación caótica de sucesos) y una dinámica casi surrealista, se puede vincular “El día de una soñadora” con el grupo Pánico, al que perteneció Copi recién llegado a París y en el que compartió filas con figuras de la talla de Alejandro Jodorowsky. Pánico estaba, al mismo tiempo, dentro y fuera de la experimentación artística de los locos años 60. Dentro porque efectivamente producían sus “efímeros pánicos” (especies de happenings sin ser happenings) y fuera porque para ellos el happening era, precisamente, lo que no ocurría. Esta apreciación atraviesa la obra de Copi y puede leerse en “La noche de Madame Lucienne”. En el contexto de un ensayo, esta obra no funciona sino como máquina de parodiar: “si esto es un happening me importa tres pitos”. La crítica también recae sobre el mayo francés: “no estamos en mayo del 68, no discuto de teatro con actores” y, finalmente, la experimentación teatral y el recurso del metateatro, que es llevado al punto del desquicio en una trama policial absurda.

SITCOM

Las obras de teatro de Copi tienen algo del género sitcom. Se trata efectivamente de comedias de situación, en la medida en que presentan una serie de personajes y un conflicto inicial que pone en funcionamiento las relaciones entre ellos. Por otro lado, siempre transcurren en un mismo espacio, es decir, las escenas se suceden unas a otras sin cambiar nunca de locación; y, cada vez que un personaje se va a otro lado, desaparece, sale. “La torre dela Defensa”, por ejemplo, tiene lugar en un departamento de París, la noche de año nuevo, durante la reunión de un grupo de amigos. “La noche de Madame Lucienne” transcurre en una sala de teatro a puerta cerrada durante el ensayo de una obra. “Una visita inoportuna”, por último, ocurre durante el horario de visita en una habitación de hospital de un escritor y director de teatro enfermo de sida y a punto de morir.     

DESASTRE

En la obra de Copi el desastre es una amenaza constante que se materializa siempre en estallido: todo sale volando por los aires (los saunas, París, el mismo planeta tierra). En el caso de “La torre de la defensa”, lo que se produce es el incendio de la torre de enfrente del lugar en el que se encuentran cenando los personajes. Extrañamente, este fenómeno se vuelve espectáculo en la medida en que todos se quedan mirándolo y, lógicamente, hoy remite al 9/11. El desastre, por otro lado, se encuentra apañado por el estado de frenesí de los personajes; esto se debe a que la experiencia en Copi, por lo general, está mediada por las drogas, que no sólo estimulan la imaginación, sino también la forma de actuar. Pensar, si no, en una novela como La guerra de las mariconas (El cuenco de plata, 2010), en la que todos se la pasan fumados, ó en el personaje de Daphnée en “La torre…”, que se tomó un ácido y su percepción de las cosas está alterada: “No me miren así, me dan miedo”. La locura (ya sea psiquiátrica, metafórica o inducida por las drogas) empuja a los personajes a un borde que no funciona como límite, sino como umbral. De esta manera, todos amenazan en algún momento con la muerte, ya sea la propia o la de los demás. El exceso, por otro lado, no tiene fin, hay un constante deseo por prolongar el viaje, evitar que se detenga y mantenerse siempre arriba, lo cual se encuentra favorecido por la trama alucinada a la que se hallan sometidos.

MONSTRUOS

Hay algo del orden de lo monstruoso en los personajes y las tramas que presenta Copi, entendiendo la palabra “monstruo” como aquello que escapa a la norma, que se le resiste, que la excede. Esto responde a la operación que lleva a cabo su obra en contra de todo sistema clasificatorio con el fin de desbaratarlos por completo y aparece como programa en “La noche de Madame Lucienne: “No crea que usted es más monstruosa que nosotros, en el mundo del espectáculo todos lo somos. Sólo mostramos aquello que es monstruoso”, le dice el autor a Vicky. En “La torre de la defensa” Daphnée, al principio y debido a los efectos del LSD, elucida el verdadero estatuto del resto de los comensales de la cena de año nuevo (de la misma manera que elucida también su locura): “Los veo a todos como monstruos”. Esta obra propone una serie de personajes que se ajustarían a distintos casilleros para inmediatamente desbordarlos. Ahmed cumple el papel del amante árabe al que todos demandan desde ese lugar; sin embargo, él se resiste a acatar esa etiqueta y pospone todo encuentro sexual que se le demanda, al mismo tiempo que revela aptitudes que nadie se hubiera imaginado que poseía, como la cocina o el dominio de animales salvajes. Daphneé es, por un lado, la única mujer de verdad, “de esas que te cagan la vida” y, por el otro, quiere ser gay, “se cree travesti”, dicen los otros más de una vez, y quiere irse de levante a las Tullerías como cualquier homosexual parisino que se precie. Por último, Michelline, que sí es travesti, es arrancada de su lugar de mujer imaginaria a través de la injuria: “¡Es un monstruo esta chica, por Dios, y cómo se viste! ¡Sos un simio, pobrecito! ¡Se nota a cien metros que sos un trava!”, le dice Daphnée sin el más mínimo reparo. La operación en este caso tiene que ver con des-normalizar incluso aquello que está por fuera de la norma (la travesti), pero corre el peligro de ser fijada en un casillero del sistema clasificatorio.

LA CANCIÓN DEL CISNE

Estrenada de manera póstuma, “Una visita inoportuna” es la última obra de Copi. Si bien entra en continuidad con el resto de su producción, al mismo tiempo opera de manera distinta. La comedia está reducida, apenas apela a la risa del espectador/lector y esto tiene que ver con que se trata, de alguna manera, de una puesta en escena de la propia muerte de Copi. Al igual que Cyrille, el protagonista, Copi también estaba muriendo a causa del sida al momento de la escritura y esta obra funciona como su última carcajada. Otro rasgo anómalo es el uso explícito de símbolos, como es el caso del personaje de Regina Morti (la reina de los muertos, literalmente), que viene a visitar al enfermo con el fin de llevárselo: “¡Que los vivos se vayan con los vivos! ¡Nuestro reino los ignora! ¡Oh, amor mío! ¿Cuándo vamos a consumar nuestro matrimonio?”. En este mismo sentido, se puede pensar en el personaje del periodista, al que Cyrille llama “ángel” más de una vez, y en la metáfora de la vida como teatro, cuyo último bis cierra el telón para siempre.
El sida funciona en “Una visita inoportuna” como el desastre por venir y su asociación con la muerte tiene mucho que ver con el momento de escritura de la obra. A fines de los 80, sida y muerte significaban prácticamente lo mismo y los estragos cometidos por el virus del HIV en toda la primera generación que afectó aparecen en la obra. En uno de los diálogos, Cyrille le dice a Hubert: “Además de mí, debe quedar alguien vivo entre sus conocidos”, a lo que el otro le responde: “Nadie, maestro”. Por otro lado, el tratamiento que recibe Cyrille en el hospital habilita una lectura de la obra en términos de biopolítica, siguiendo los estudios de Michel Foucault y Giorgio Agamben. Debido a su supervivencia, Cyrille es un campeón: “Debería estar orgulloso de los éxitos reiterados contra la muerte cuyo héroe es usted en este templo de la ciencia”, le dice el profesor que lo atiende. Lo que padece es en realidad un exceso de vida, algo que es solucionado finalmente por su propio cuerpo sin necesidad de la intervención estatal. 

viernes, 16 de diciembre de 2011

CineClub Divine presenta THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW (Jim Sharman, 1974)


¿Qué les depara el futuro a Brad y a Janet? ¿Qué se oculta dentro del castillo del Dr. Frank-N-Furter? ¿Las travestis vienen de otro planeta? ¿Por qué queremos tanto a Susan Sarandon? CineClub Divine presenta, en su última función del año, THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW (Jim Sharman, 1974), la película musical más sexy y perversa del universo. Vengan a bailar las coreografías, a cantar las canciones y a embeberse de esta orgía de horror y locura. Lxs esperamos el viernes 16/12 a las 20.30 hs en La Usina (Bulnes 326). Lxs invitamos a venir disfrazados como corresponde y a quedarse a la fiesta de cierre del ciclo. La entrada es libre y gratuita.  

Hécuba o el gineceo canino



Hécuba o el gineceo canino. Sobre Hécuba de Eurípides. Escrita y dirigida por Emilio García Wehbi

Por Martín Villagarcía y Sol Echevarría

En Hécuba o el gineceo canino, Emilio García Wehbi se para una vez más sobre un texto clásico (así como ya lo hizo con "El matadero" de Esteban Echeverría o Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll) para desbordarlo hasta el desquicio y volver a llenarlo de otra manera totalmente distinta.
En este caso se parte de Hécuba, de Eurípides, obra de la que apenas quedan rastros que permiten identificarla como tal. Los personajes quedan reducidos a dos, Hécuba (Maricel Alvarez) y el Coro (Horacio Marassi), a los que se suma un narrador en off (el mismo Emilio García Wehbi) y un poeta (Nicolás Prividera) que sube a escena a recitar un poema llamado “Bufido” que apela a la historia reciente (“El menemismo es como la polio; al que no lo mató, lo dejó paralizado” dice en un momento).
Como es usual en el trabajo de Wehbi, el objetivo de Hécuba o el gineceo canino es transgredir. Primero, el texto de Eurípides y, a través de él, toda la mitología griega, en la medida en que le da el poder al personaje de Hécuba de matar a sus propios hijos, anticipándose a su asesinato, y llevar a cabo una venganza ante quienes hubieran sido sus asesinos, cosa que no ocurre en ningún texto clásico. En segundo lugar, transgrede la distancia que hay entre la obra y el público, buscando provocarlo continuamente. Esto puede verse en la labor del Coro, que lleva a cabo acciones plásticamente impactantes, como por ejemplo embadurnarse de sangre y cubrirse de plumas. Hay una desacralización de la actitud del personaje del Coro, el cual se pinta como un payaso algo terrorífico mientras toma una cerveza Quilmes con una pizza Ugi´s. Este personaje se muestra lúdico y grotesco, burlándose de las voces ajenas y lo que ocurre en la tragedia. En contraposición a su distendimiento está la tensión del cuerpo de Hécuba. Sus monólogos la llevan siempre al límite de sus fuerzas físicas y mentales, de manera tal que empuja al borde también al público, volviendo intenso cada uno de sus gestos y palabras.
La puesta es mínima y no representa un espacio en el que transcurre la acción, sino que más bien ayuda a crear el ambiente inquietante de la obra. En la pared del fondo se proyectan imágenes o pequeñas secuencias de filmes. Los personajes tienen un vestuario sencillo: Hécuba en jean y remera blancos y el Coro en calzoncillos, pero ambos se van poniendo remeras con inscripciones tales como “Chronos” o “Lick my legs”. La obra es intensa, apela a diferentes sentidos a través de multimedia (desde películas en blanco y negro, hasta fotografías de niños llorando) y música (suena una versión de “King of Dogs” de Iggy Pop) que acompañan las palabras estremecedoras de Hécuba. 

Ficha técnico artística
Autoría: Emilio García Wehbi
Sobre textos de: Eurípides
Actúan: Maricel Alvarez, Emilio García Wehbi, Horacio Marassi, Nicolas Prividera
Diseño de escenografía: Julieta Potenze
Diseño sonoro: Marcelo Martinez
Video: Santiago Brunatti
Música: Marcelo Martinez
Fotografía: Sebastián Arpesella
Diseño gráfico: Leandro Ibarra
Diseño de imagen: Santiago Brunatti
Asistencia de dirección: Julieta Potenze
Producción ejecutiva: Julieta Potenze
Productor asociado: Roberto Malkassian
Coreografía: Marina Sarmiento
Dirección: Emilio García Wehbi

martes, 29 de noviembre de 2011

Formas del amor







No es amor
Patricia Kolesnicov
Suma de letras
2009











TIEMPO

No es amor es una novela cuyo pulso está marcado por el tiempo, algo que puede percibirse ya desde los títulos de cada una de las partes que la componen. El libro de Patricia Kolesnicov, aparte de contar una historia de amor, narra los años 80 y los tempranos 90 enla Argentina, la transición democrática, las formas de lidiar con el pasado reciente y el advenimiento de la economía neoliberal y del desmantelamiento del Estado.
En primer lugar, el romance se produce entre dos chicas que pertenecen a sectores y ámbitos sociales muy distintos, lo cual las coloca en una relación diferente en cuanto a la política (y, por ende, al pasado y a la historia). Esta diferencia está subrayada por el modo en que está narrada la novela, que alterna entre las dos el punto de vista. Por un lado, Florencia Kraft es una joven militante de la UBA, proveniente de una familia humilde de un pueblito del conurbano. Por el otro, María Gabay es la hija del Señor Rodolfo Gabay, un importante empresario, y se encuentra alejada de la militancia y de las humanidades, refugiada en su laboratorio de bióloga y alojada en el palacio de papá: “Papá es el poderoso Señor Gabay y nadie tocará a su nena y serás una reina y lo mejor para la reina será vivir un año o dos en el colegio y mejor no hablar de muchas cosas”.
Inmediatamente después que comienza la novela, los dos personajes son identificados con sus contextos, de manera que Florencia anda todo el tiempo de acá para allá con las pancartas, volantes, tomando decisiones para su agrupación, etc. y María y su familia caen bajo la sospecha de haber sido cómplices del Proceso de Reorganización Nacional: “A la vuelta de los años podrían decir –los dos- que no había otro remedio, que eran épocas así, que la sociedad toda, que no era el momento histórico de ser ateo ni apátrida”.  Mientras la trama política prevalece, la distancia entre las dos resulta casi insalvable, algo que puede leerse en la enajenación de María ante las manifestaciones militares y las negociaciones de Alfonsin: “Epa, no, no me había pasado nada, qué sabía yo, ¿era por lo de los militares? ¿Por lo que decían papá y sus amigos, que el presidente bajó la cabeza?”.
Si bien lo que resulta esperable de la relación de las dos es el acercamiento de María a la política, no es eso lo que ocurre. Conforme avanza la novela, los 70 y la militancia van quedando cada vez más atrás, algo que se explica por la reubicación del campo político y la obturación de la esfera pública en la Argentinaa fines de los 80 y principios de los 90. El cambio se puede ver en los planes de la empresa Gabay que, a partir del envejecimiento del padre, queda en manos del hijo Gustavo: “El mundo está cambiando tanto, decía Gustavo, en poco tiempo no lo reconoceremos. Hay que ser más fuertes, más grandes, más internacionales”. Otro signo de esta transformación es el imaginario político en los medios masivos de comunicación: “Florencia entró a una revista semanal más bien política, es decir, más tradicional que lo que venía proponiendo, más cerca de América Latina y lejos de Francia, más cerca de la década pasada que de la que venía”. Ya en el año 90, Florencia misma declara: “No soporto la televisión oficial” y, más adelante: “Estoy harta de todo, María. De este país pacato y puto, de la deuda, de los chicos del subte, de la concha de su madre, de las novelas del presidente, todo. Basta para mí”.
Lo que se produce más bien es la apertura de otros sectores que habían permanecido cerrados y en la oscuridad por ya por mucho tiempo. Es el caso del campo de la cultura y el ambiente nocturno de Buenos Aires: “Nos gusta fumar, nos gusta cantar, nos gusta ir a esos teatritos donde la gente se desnuda en San Telmo (…). Nos fusta salir y tomar fanta con vino barato y caminar toda la noche”.  No es difícil asociar ese “teatrito” al mítico Parakultural y, por ende, a Batato Barea y todos los artistas y espectáculos que surgieron con él en ese momento. En este mismo sentido, se puede leer cómo se produce algo así como el equivalente porteño al destape español: “Andaba de noche, pateaba la calle, se juntó con nos cuantos para hacer una revista de sexo y algunas drogas. Con ellos fuimos a una discoteca llena de tipos con tules y maquillaje”.

CUERPO Y POLITICA

A pesar de ser un relato del cierre de la esfera pública, No es amor es una novela plenamente atravesada por la política. El conflicto no pasa por la militancia o la ideología, sino por el propio cuerpo de cada una de las protagonistas. Desde el principio está claro que la ley que une a María y a Florencia es la ley de atracción, especialmente de la primera por la segunda: “Florencia se rió, cabeceó el flequillo y sacó a pasear sus jeans por mi cuarto. Era 1987, Florencia seducía por su aspecto de periodista de serie americana, agresiva, apurada, filosita”. Sin embargo, hacerse cargo de lo que les pasa está más allá de las posibilidades de la dos y, de esa manera, se produce el exilio en plena democracia de Florencia: “Estoy fugada”, anuncia a quienes la reciben en Europa. ¿Fugada de qué? ¿De qué escapa? ¿De qué se exilia? De ella misma, de su propio deseo y, obviamente, de María.

FORMAS DEL AMOR

Desde el principio de la novela, la relación entre María y Florencia está tensada sexualmente. El pacto inicial al que son sujetas al momento en que empiezan a trabajar juntas en la revista establece la distancia: “sabe ella, como sé yo, que no tiene ningún motivo para confiar en mí, que esto no es amor, es un arreglo por arriba de nosotras”, enuncia Florencia. Sin embargo, rápidamente aparecen los motivos y el interés, quedando María ya desde el vamos en ventaja: “No me llevo bien con las mujeres (…) soy de relaciones cortas” dice, en oposición a Florencia, que claramente está buscando todo lo contrario: “yo lo que quería era enamorarme de todo el mundo. Y que todo fuera lindo y lo de las perdices”. Este desencuentro produce la huida de Florencia, al mismo tiempo que tiene un efecto crucial en las dos, en la medida en que se dan cuenta de la importancia de la otra en sus respectivas vidas y, en el reencuentro, se cristaliza el deseo de María: “¿Y si tengo que amar a una mujer? (…) La duda ya existía, habría que verificar: amar a una mujer”. El problema es que para ella se trata de encontrar una experiencia, algo casi intrascendente, mientras que para Florencia “no es la experiencia que regodea, sino el abismo, la nada después del orgasmo”. Una vez que tienen sexo, la relación se consolida como un perpetuo tire y afloje entre Florencia, enamorada hasta la médula y María, que sólo acude a ella en momentos de calentura. El problema de María tiene que ver, por un lado, con querer alcanzar la independencia que siempre le fue escamoteada por su entorno social y familiar. Por el otro, hay en ella una incapacidad para concebir el amor homosexual por fuera del coito, algo que queda claro ni bien ingresa Andrés al relato, el novio con el que sí puede ver el amor y la vida conyugal en el horizonte: “estaba segura de que sería para siempre. Él también: desde el principio nos llevamos como un matrimonio”. María no puede salirse por fuera de la determinación cultural de la heterosexualidad. Florencia, por el otro lado, se niega rotundamente a sujetarse a esa lógica: “me hace feliz ir a la cama con vos, pero no si fingís que no soy una mujer”. De esta manera, su relación queda condenada a la clandestinidad, al costado, a la sombra, al rincón.



FRANKENSTEIN


La excepcionalidad de Florencia (su rareza, su condición queer) pasa también por su cuerpo, siendo su seña particular la cojera (mal de Aquiles también, como de Federico García Lorca). Su cuerpo, nuevamente, se encuentra atravesado directamente por la política y, por un momento, casi se convierte en la intriga policial de la novela, al menos mientras María desconoce la naturaleza de ese fenómeno: “no me iba sin saber de qué se trataba esto, a quién había liquidado -¿sin vehículo?- o quién la había molido a palos y cómo se había saldado eso. (…) ese cuerpo merecía una explicación, un relato catártico por lo menos”. Sin embargo, esta expectativa se desinfla rápidamente cuando se descubre que  no hubo ninguna persecución, que sus heridas no son un efecto de la vida militante. Los años 70, una vez más quedan atrás para dar lugar a otro tipo de política y sus marcas corporales pasan a entrar en consonancia con sus marcas de identidad.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Diciembre en el Club de Lectura de Brandon: A CIEN MIL WATTS de Germán Weissi


CLUB DE LECTURA
Coordinado por Martín Villagarcía

El Club de Lectura de Brandon se reúne todos los meses para charlar sobre libros que abordan distintos aspectos de la temática LGTTBIQ. Es un espacio distendido donde nos juntamos a compartir nuestras reflexiones con amigos, a tomar algo y a conocer gente nueva. En Diciembre nos encontramos el miércoles 21/12 a las 20 hs a discutir A cien mil watts de Germán Weissi y, además, nos visita el autor y viene a charlar con nosotros. Ya te podés inscribir vía mail (martinvillagarcia@gmail.com o clubdelectura@brandongayday.com.ar) o en Brandon (Luis María Drago 236, abierto de miércoles a domingo a partir de las 20 hs). El precio es de $40 por mes y los podés pagar por adelantado o el mismo día del encuentro. Una vez que te inscribas, te vamos a entregar una guía de lectura con puntas de análisis y lecturas sugeridas. ¡Te esperamos!

DICIEMBRE
Miércoles 21/12 20 hs A cien mil watts de Germán Weissi
+ charla con el autor
Valor $40 (incluye guía de lectura)
Abierta la INSCRIPCIÓN
Casa Brandon (Luis María Drago 236, Almagro)

Agradecemos su difusión
Más información: 
martinvillagarcia@gmail.com          
clubdelectura@brandongayday.com.ar


CineClub Divine presenta EL ANSIA de Tony Scott



¿Se puede vivir para siempre? ¿El amor es eterno? ¿Cuál es el secreto de la belleza de Catherine Deneuve? ¿David Bowie fue siempre un vampiro? CineClub Divine presenta EL ANSIA (Tony Scout, 1983), la película más dark del cine inglés de los ochenta, con la legendaria participación de Bauhaus, David Bowie, Catherine Deneuve y Susan Sarandon. Vengan a refrescarse con sangre fresca de la mano de los vampiros más glamorosos. Lxs esperamos el jueves 01/12 a las 20.30 hs en La Usina (Bulnes 326). La entrada es libre y gratuita.
Y vayan preparándose para la última función del año: ROCKY HORROR PICTURE SHOW (Jim Sharman, 1975) el viernes 16/16 20. 30 hs

Casa tomada




Seca es la ópera prima como director y dramaturgo de Lucas Lagré. La propuesta inicial guarda una gran similitud con el cuento “Casa tomada” de Julio Cortázar: dos personajes, uno femenino y otro masculino, permanecen encerrados en una casa ante el avance de las masas enardecidas por la lucha de clases. Sin embargo, por fuera del lugar que habitan, el fenómeno está generalizado, la calle es un campo de batalla y la violencia y los destrozos remiten inmediatamente al 2001. De esta manera, Seca demuestra una vez más cómo esos días fatídicos de hace 10 años se convirtieron en un núcleo productor de relatos, al mismo tiempo que marcaron un antes y un después en la historia contemporánea del país. De alguna manera, es lo más cerca que estuvo la Argentina del imaginario cyberpunk (hoy ya retro-futurista).
El uso de una pareja compuesta por un personaje femenino (Julia, interpretada por Verónica Intile) y otro masculino (Javier, interpretado por Matías Marmorato), en el contexto del desastre generalizado, retoma el concepto del arca de Noé e instala la pregunta: ¿Cómo y para qué reproducirse? El problema en realidad está en que Javier insiste en permanecer por fuera de la sexualidad, borrando las marcas de género (y generando así una variación del lenguaje) y reprimiendo su deseo. Julia, al contrario, está desbordada por su deseo, algo que se puede ver no sólo en su agresividad sexual, sino también en su trastorno alimenticio.
A puerta cerrada, la otra pregunta que instala Seca es ¿cómo vivir juntos? Y la vuelta de tuerca la viene a dar Gustavo (Sergio Ballerini), el tercer personaje en discordia, que llega para quebrar el inestable orden que había ya entre Julia y Javier. Ambos dos tienen cada uno su objetivo para con él y viceversa. Juntos, descubren distintas formas de vivir el hambre, la desesperación y la pobreza.
La puesta es austera y tiene que ver con el conflicto en cuestión. Dentro de la casa lo único que quedó es alcohol, un juego de cartas, dos camas y una biblioteca, signo de clase por excelencia, aunque luego sea utilizada con otros fines prácticos. La iluminación es absolutamente climática y tiene un uso productivo para generar los momentos de reflexión y psicosis de los tres personajes.
La próxima función de Seca es el Domingo 13 de noviembre a las 20:30 hs en el marco del Festival de Teatro Emergente que se hace en el nuevo Abasto Social Club (Yatay 666). Las reservas pueden hacerse en abastosocialclub@fibertel.com.ar


Ficha técnico artística
Dramaturgia: Lucas Lagré
Actúan: Sergio Ballerini, Verónica Intile, Matías Marmorato
Voz en Off: Marcelo Acquaticci, Ariadna Asturzzi, Sebastián Duarte, Tulio Gómez de Álzaga, Marisa Pájaro, Marienn Perseo
Vestuario: Eneas Escalante
Escenografía: Eneas Escalante
Diseño de espacio: Eneas Escalante
Diseño de luces: Gaston Calvi
Diseño sonoro: Pilar Gallardo, Gastón Isola, Ezequiel Montenegro
Fotografía: Alejandro Ojeda
Diseño gráfico: Alejandro Ojeda
Asistencia de dirección: Sebastián Duarte
Producción ejecutiva: Cynthia García Calvo
Dirección: Lucas Lagré