martes, 26 de abril de 2011

MAYO en el Club de Lectura de Brandon




















El Club de Lectura de Brandon es un espacio donde nos juntamos a charlar sobre libros con amigos, a relajarnos, a tomar algo y a conocer gente nueva. Las reuniones son todos los meses en la casita y los libros abordan siempre algún aspecto de la temática LGTBI. En Mayo la propuesta es encontrarnos el jueves 26/05 a las 20hs a charlar sobre Desarticulaciones de Sylvia Molloy. Ya te podés inscribir en Brandon (Luis María Drago 236, abierto de jueves a domingo a partir de las 20 hs) o vía mail (clubdelectura@brandongayday.com.ar o martinvillagarcia@gmail.com) y el precio es de $40 por mes, que los podés pagar por adelantado o el mismo día del encuentro. Una vez que te inscribas, te vamos a entregar una guía de lectura con puntas de análisis y lecturas sugeridas. ¡Te esperamos!

MAYO
Jueves 26/05 20hs Desarticulaciones de Sylvia Molloy
Valor $40 (incluye guía de lectura)
Abierta la INSCRIPCIÓN
Casa Brandon (Luis María Drago 236, Almagro)

martes, 12 de abril de 2011

El crepúsculo de los dioses





















Las estrellas nunca mueren es una adaptación teatral del famoso thriller cinematográfico ¿Qué paso con Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962). Flor (Eusebio Poncela) y Elvira (Humberto Tortonese) son las hermanas Del Río, estrellas infanto-juveniles de antaño que se encuentran en la ruina, tanto en lo personal como en lo monetario. Estando una paralítica (Flor) y la otra completamente desquiciada (Elvira), no pueden sino hacerse las vidas imposibles; Flor a Elvira por su belleza y su éxito, Elvira a Flor por el modo en que la tiene sometida.
El tiempo es el problema principal que plantea la obra. Las dos protagonistas están plenamente atravesadas (de muerte) por el paso del tiempo y todo el discurso es en pasado: todo ya fue, ya pasó y en el presente no queda nada más que la ruina en que se convirtieron mutuamente. En este mismo sentido, el otro problema del que ambas hermanas están afectadas es el de lo imaginario. Una vez convertidas en freaks, no les queda otra salida más que el encierro en la vieja mansión, mirando sus antiguos éxitos (esas diapositivas congeladas en el tiempo) uno atrás del otro, para luego espantarse de lo que quedó. Si bien la obra está interpretada en clave cómica, el motivo es más bien dramático. Esto crea un efecto desconcertante hacia el final, de la misma manera que ocurría en la adaptación de Tortonese de La voz humana de Jean Cocteau.
A mediados de los años 90 ya hubo un antecedente de Las estrellas nunca mueren que fue Las sangrientas hijas del Dr. Lecter, una obra teatral de culto escrita, dirigida y protagonizada por la dupla que formaban Peter Pank y Gaby Berardi en el mítico teatro Bululú. Ellos ya habían hecho la lectura en clave cómica de ¿Qué pasó con Baby Jane? y ya la habían convertido en un objeto camp y bizarro a la máxima potencia, con sangre y extremidades corporales desmembradas incluidas. Las estrellas nunca mueren no se termina de jugar del todo en ese aspecto; si bien incluye elementos de lo bizarro y Tortonese compone un personaje que raya siempre con la Joan Crawford de Faye Dunaway en Mamita querida (Frank Perry, 1981), todo parece estar rebajado para una acogida masiva.
La obra no sólo reúne a dos actuales leyendas de la movida de los años 80 (Eusebio Poncela por de la movida madrileña y Humberto Tortonese por el Parakultural), sino que pone en práctica sus mismos recursos. 20 años después ya no hay nada nuevo para ver.

Ficha técnico artística
Autoría: Facundo Fuentes De La Oca, Eusebio Poncela
Actúan: Loren Acuña, Sergio Pángaro, Eusebio Poncela, Cristina Talio, Humberto Tortonese
Vestuario: Adriana Cavicchia
Escenografía: Ariel Villarreal
Diseño de vestuario: Cecilia Del Puerto
Música: Sergio Pángaro
Fotografía: Facundo Fuentes De La Oca, Marcelo Tarsitano
Producción ejecutiva: Rubén A. Garcia
Producción: Maria del Valle Ferrazza, Carola Gamundi
Producción general: Nestor Calvi, Sergio Llabrés, Guido Naya
Jefe de escenario: Florencia González
Dirección: Facundo Fuentes De La Oca, Eusebio Poncela, Humberto Tortonese

PASEO LA PLAZA
Av Corrientes 1660
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 6320-5350
Web: http://www.paseolaplaza.com.ar
Entradas desde: $ 90,00 - Domingo y Jueves - 20:45 hs
Entradas desde: $ 90,00 - Viernes - 21:30 hs
Entradas desde: $ 90,00 - Sábado - 20:00 hs y 22:00 hs

domingo, 10 de abril de 2011

Relámpagos de lo invisible


Gabriela Biebel y Andrés Sahade presentan, en el marco del Taller de Montaje Autogestivo, una nueva versión de La tempestad de Shakespeare en clave clown. La obra conserva el espíritu del dramaturgo inglés, al mismo tiempo que lo pervierte y profana, en un gesto similar al de Marcel Duchamp al dibujarle el bigote a La Gioconda.
La historia es esencialmente la misma que todos conocemos. Próspero (Javier Nichela), exiliado por la fuerza de Milán junto a su hija Miranda (Tamara Cuesta), queda junto a ella a la deriva de la civilización en una isla remota. Desde allí conjura la tempestad que trae a sus nuevos dominios el barco cuya tripulación consiste en Renata (Lara Castro), la reina de Nápoles; su hijo, Fernando (Gonzalo Amor); Benedicta, su hermana (Camila Cruz); su bufón, Urania (Mercedes Najman); su cocinera, Aurelia (Sara Calla); y, por último, Úrsula (Mora Montemurro), la hermana traidora de Próspero. A partir de entonces, se sucede toda una serie de enredos que produce el choque entre dos mundos y, esencialmente, dos formas de vida muy distintas.
La tempestad se abre con una inmersión en la oscuridad total de la sala, interrumpida brevemente por destellos de luz que otorgan momentáneamente la voz a los diferentes personajes para sentar precedentes sobre sí mismos. La vuelta a la luz produce el efecto de la caída en el sueño, no sólo del espectador, sino de los mismos personajes que naufragan. De la misma manera que Alicia en el país de las maravillas o los hermanos Darling de Peter Pan en el país de Nunca Jamás, se internan en una tierra desconocida habitada por criaturas fantásticas.
La estética de la obra remite a los musicales de Hollywood de principios del siglo XX, puestos en práctica, además, por cada una de las canciones interpretadas. Por otro lado, el maquillaje y el vestuario responden al arte del cine expresionista. Aurelia (Sara Calla), la cocinera, es quien mejor sostiene este rasgo, acentuado por una interpretación absolutamente clownesca de su personaje, de la misma manera que Calibán (interpretado por Andrés Shade) ofrece la interpretación más grotesca y monstruosa, acorde a su personaje, el esclavo de la isla.
La relectura que hacen Sahade y Biebel en su adaptación de La tempestad pone el acento en elementos que la obra original conserva como alegóricos. La isla a la que todos van a parar no es otra cosa que América, las Indias, y lo que se pone en escena es su descubrimiento, conquista y subsiguiente sistema de colonialismo, especialmente en la domesticación de los habitantes de la isla, como Fortunata (Gabriela Goldenberg) y sus secuaces (Soledad Cardigni y Anita Conde). Por último, la mirada torcida con la que se encara el proyecto hace del sexo el horizonte de todos los personajes, especialmente del triángulo que forman Miranda, Fernando y Calibán.

Ficha técnico artística
Autoría: William Shakespeare
Adaptación: Andrés Sahade
Traducción: Marcelo Cohen, Graciela Speranza
Actuan: Gonzalo Amor, Sara Calla, Soledad Cardigni, Laura Castro, Anita Conde, Camila Cruz, Tamara Cuesta, Gabriela Goldenberg, Mora Montemurro, Mercedes Najman, Javier Nichela, Andrés Sahade
Vestuario: Tamara Cuesta
Escenografía: Camila Cruz
Maquillaje: Lisandro Outeda
Diseño de luces: Paula Fraga
Música original: Gabriela Goldenberg
Operación de luces: Sebastián Francia
Operación de sonido: Cristian Dietz
Fotografía: Sergio Ballarini
Entrenamiento en danza: Lucía Pochat
Coordinación de producción: Anita Conde, Mora Montemurro
Supervisión: Daniel Casablanca
Dirección: Gabriela Biebel, Andrés Sahade

CENTRO CULTURAL RICARDO ROJAS
Av. Corrientes 2038
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4954-5521 / 4954-5523 / 4954-5524
Web: http://www.rojas.uba.ar
Entrada: $ 20,00 - Jueves - 21:00 hs - Hasta el 26/05/2011

viernes, 8 de abril de 2011

Una burguesía para la nación

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En Ala de criados Mauricio Kartún vuelve una vez más sobre los albores de la modernidad argentina explorada en El niño argentino, esta vez haciendo foco en la infame semana trágica de enero de 1919. Con una puesta en escena austera, que consiste en una roca de playa gigante con un poco de arena a su alrededor, lo que queda puesto en primer plano de inmediato es el texto, mediatizado por los actores.
Tatana (Laura López Moyano) y sus primos Pancho (Rodrigo González Garillo) y Emilito (Esteban Bigliardi), provenientes de una familia pudiente y burguesa de la clase alta argentina, se encuentran de vacaciones en la playa marplatense, ajenos a la revuelta en un club de tiro, donde despliegan en todo su esplendor el aburrimiento de la aristocracia, que apenas los deja levantarse del cansancio que les produce hacer nada. Esto es así hasta que llega el cuarto en discordia, Pedro (Alberto Ajaka), un empleado del club que se define por su diferencia. No tiene ni los modales, ni el vocabulario, ni las costumbres, ni la moral de los primos Guerra. Esta completa otredad no hace sino seducir a los tres, que encuentran en él un amante y, al mismo tiempo, la vía para rendir tributo al Tata (el abuelo, el pater familias del clan Guerra), haciendo patria y matando bolcheviques, en un arrebato digno de Alex DeLarge y sus drugos en La naranja mecánica.
Cada escena de la obra coincide con un momento de vida registrado por Tatana en su diario, puesto que Ala de criados está tejida por el racconto que ella misma hace de aquellos días que quedaron en el pasado (efecto subrayado por los pasajes musicales, que se escuchan como si provinieran de un lugar muy lejano, en el espacio y en el tiempo). Su discurso, plagado de gestos y alusiones literarias, remite inmediatamente a familias como los Ocampo, padrinos de la cultura de la clase alta argentina de principios del siglo XX. Además, la niña Tatana, al igual que la joven Victoria, también es una inadaptada que se rebela de su posición de mujer educada y sumisa, en pos de experimentar por fuera de su jaula de oro con actividades más tradicionalmente masculinas y convertirse en escritora. 
Ala de criados es una muestra en miniatura del siglo XX argentino, inaugurado y clausurado por la irrupción de la violencia. Por un lado, se trata de una instantánea de los últimos tiempos del esplendor de la oligarquía argentina, en la medida en que Mar del Plata todavía conserva en la obra su estatus de sitio de retiro vacacional por excelencia de la alta burguesía, espacio que se pierde drásticamente luego del ascenso del Peronismo. Por otro lado, la semana trágica y la xenofobia que acarrea (sumada al antisemitismo) funcionan como alegorías de los desastres por venir y de una lucha de clases que recién comenzaba. El personaje de Pedro prefigura al reventado, aquel que no se identifica con ningún estrato o clase social, sino que más bien se inclina hacia el que más le conviene dependiendo de las circunstancias. Por último, los métodos de asesinato utilizados para deshacerse de los indeseables adelantan los modos de desaparición del último gobierno militar.


Ficha técnico artística
Autoría: Mauricio Kartun
Actuan: Alberto Ajaka, Esteban Bigliardi, Rodrigo González Garillo, Laura López Moyano
Vestuario: Gabriela A. Fernández
Escenografía: Graciela Galán
Iluminación: Alejandro Le Roux
Diseño sonoro: Guillermo Juhasz
Fotografía: Malena Figo, María Luz García
Asistencia de escenografía: Valeria Cook
Asistencia de vestuario: Julia Kovadloff
Asistencia técnica: Alan Darling
Asistencia de dirección: Gabriela A. Fernández
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Diseño de movimientos: Luciana Acuña
Dirección: Mauricio Kartun

TEATRO DEL PUEBLO
Av Roque Sáenz Peña 943
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 4326-3606
Web: http://www.teatrodelpueblo.org.ar
Entrada: $ 50,00 - Domingo - 20:00 hs
Entrada: $ 50,00 - Viernes y Sábado - 21:00 hs

jueves, 7 de abril de 2011

¿Cómo vivir juntos?











Con Todo, Rafael Spregelburd pone sobre el tapete los problemas de convivencia en tres contextos comunitarios particulares: la oficina, el comedor familiar navideño y la cocina en una noche lluviosa. Las tres situaciones implican diferentes tipos de relaciones entre los personajes y, por ende, distintos conflictos, narrados y/o comentados por la voz en off de uno de ellos.
En primer lugar está la oficina de registros, donde un grupo de trabajo se desempeña como puede ante el ataque de orden limpieza de uno de los empleados (Pablo Seijo). La tensión, generada por los deseos ocultos de unos (Mónica Raiola), los delirios de otros (Alberto Suárez) y la insolencia de la empleada más nueva (Andrea Garrote), llega al punto en que todo termina ardiendo en llamas, empezando por el dinero. Todo, mientras un pobre hombre (Rafael Spregelburd) es mandado de acá para allá para, preso de los laberintos de una burocracia digna de Kafka. En segundo lugar está el comedor familiar de la navidad del año pasado. La empleada con más antigüedad (Mónica Raiola) recuerda cómo todo se desmoronó en ese momento: la relación con su hijo, su ex marido (Pablo Seijo) y su compañero que le gusta (Alberto Suárez). Todo mientras su hermano (Rafael Spregelburd) intenta explicar por qué quemar libros de filosofía es arte y no un capricho, a la vez que su novia (Andrea Garrote) subvierte uno por uno los emblemas de la fiesta, desde el árbol hasta la picada de quesos. Por último, está la cocina de la casa de un escritor (Rafael Spregelburd), que sirve de refugio en una noche de lluvia para él y sus colegas (Mónica Raiola y Alberto Suárez). Sin embargo, rápidamente queda enfrentado a la obsesión de su mujer (Andrea Garrote) con su bebé enfermo y a la apatía del médico (Pablo Seijo). Todo mientras una voz en off establece un paralelismo con un desastre de dimensiones bíblicas al narrar la propagación de las siete plagas.
La narración en off produce un efecto literario en la obra, al mismo tiempo que genera un distanciamiento comparable con el del teatro épico de Brecht; efecto que se ve acentuado, por un lado, por el uso de utilería imaginaria durante la primera parte de la obra en la oficina y, por el otro, por la versatilidad de los actores, que interpretan diferentes personas de acuerdo con la situación. En este punto, Todo resulta comparable con el film Dogville (Lars Von Trier, 2003), en la medida en que en ambos casos se apela al recurso de la distancia y se presenta el problema de cómo vivir juntos en comunidad. En las tres situaciones es siempre el dinero el que provoca el choque de los personajes. La música, desesperante por momentos, ayuda a que todo lleve al estallido. Finalmente, la esquizofrenia del capitalismo acaba por ser deconstruida a través del fuego.


Ficha técnico artística
Autoría: Rafael Spregelburd
Actuan: Andrea Garrote, Monica Raiola, Pablo Seijo, Rafael Spregelburd, Alberto Suárez
Vestuario: Julieta Alvarez
Escenografía: Santiago Badillo
Iluminación: Santiago Badillo
Video: Agustín Mendilaharzu, Juan Schnitman, Alejo Varisto
Operación de luces: Fernando Chacoma
Fotografía: Nicolás Levín, Blu Mambor
Asistencia de escenografía: Ignacio Bozzolo
Asistencia de dirección: Ignacio Bozzolo, Lalo Rotaveria
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate
Producción: Corina Cruciani
Dirección: Rafael Spregelburd

Web: http://www.teatrobeckett.com
BECKETT TEATRO
Guardia Vieja 3556
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 48675185
Web: http://teatrobeckett.com/
Entrada: $ 40,00 - Viernes - 20:30 hs - Hasta el 30/07/2011
Entrada: $ 60,00 - Sábado - 20:00 hs - Hasta el 30/07/2011

miércoles, 6 de abril de 2011

Mundo fantasma












Ya en su 2° episodio, la 3° temporada de United States of Tara plantea sus dos líneas argumentales principales a partir de dos preguntas: 
1) ¿Cómo salir del mundo fantasma en que se convierte la ciudad natal? Marshall (Keir Gilchrist) y Kate (Brie Larson) llegaron al momento de sus vidas en que Kansas ya no es el sitio apropiado, la comunidad queda chica y es necesario expandir horizontes. Por un lado Osaka, Japón (plan que probablemente sea abortado, teniendo en cuenta el armaggedon reciente); por el otro, cualquier lugar donde la minoría sexual quede desdibujada.
2) ¿Cuál es el verdadero yo? Tara (Toni Collette) debe enfrentarse a su propio trastorno y ver qué tanto de mero sistema clasificatorio hay ahí y, al mismo tiempo, cuán reales son los otros sujetos que la habitan.

martes, 5 de abril de 2011

En busca del tiempo perdido













Con El pasado es un animal grotesco, Mariano Pensotti vuelve a sorprender con una propuesta teatral poco convencional. Montada sobre un dispositivo giratorio dividido en cuatro, la obra presenta cuatro historias independientes que se suceden la una a la otra sin parar. Todas ellas se expanden a lo largo de diez años, en el período que va de 1999 al 2009, poniendo de esta manera en abismo y en retrospectiva la década pasada.
Una de las historias es la de Mario (Juan Minujín). Enamorado de Dana (Pilar Gamboa) y sin saber qué hacer muy bien con su vida, intenta disfrutar su presente, pero sabe que el futuro se acerca y debe tomar decisiones con respecto al rumbo de su propia vida. Otra de las historias es la de Pablo (Javier Lorenzo), típico ejecutivo de oficina, que un día recibe por accidente o de casualidad un paquete con la mano de un muerto adentro. Este hecho le otorga un nuevo sentido a su vida, que será resolver ese misterio inexplicable. Otra historia es la de Laura (Julieta Vallina), que decide fugarse con su novio (Juan Minujín) de su pueblo natal con los ahorros que le robó a su padre rumbo a Francia. Una vez allí, se da cuenta de que el imaginario alimentado por el cine de la nouvelle vague y la literatura de la nouveau roman no coincide exactamente con la realidad. Por último está la historia de Vicky (Pilar Gamboa) que un día, revisando fotos de su padre, se da cuenta de que él tiene otra familia paralela con una hija de su misma edad. A partir de entonces se replantea su situación familiar y se embarca en un viaje de autodescubrimiento.
Las cuatro historias tienen cada una su protagonista, pero los actores cuentan con una versatilidad tal que pasan exitosamente de una a la otra, interpretando distintos personajes de acuerdo a la escena. Por otro lado, El pasado es un animal grotesco está narrada por la voz en off de los mismos actores, que se ocupan cada uno de una de las historias y de sus respectivos protagonistas. El efecto que esto produce es el de estar ante una obra literaria, de manera similar a lo que ocurre con la película Historias extraordinarias (2008) de Mariano Llinás. Al igual que la obra, el film cuenta las historias independientes de tres personajes distintos, narradas también por la voz en off de diferentes narradores omniscientes (cabe mencionar que uno de ellos es, casualmente, Juan Minujín). De alguna manera, de lo que se trata en ambos casos es de una apuesta por una forma de arte integral, en la que el soporte específico queda desestimado, en pos de incorporar recursos que le son ajenos; en este caso, la narración literaria. Por otra parte, la influencia del cine también está presente en la obra, lo cual no es raro teniendo en cuenta que Mariano Pensotti se desempeña también en ese campo. El tono de la obra, la elección de los personajes y la construcción de sus historias personales remite al nuevo cine argentino, en donde cobran protagonismo los relatos pequeños, mínimos, sobre los avatares de la vida de personajes pertenecientes a la clase media.
La extensión en el tiempo de las historias narradas en la obra pone en abismo la década pasada y coloca en contexto a los personajes, que se ven involucrados, directa o indirectamente, con hechos históricos que van desde la masificación de internet en el año 2000, hasta la crisis financiera mundial del 2008, pasando por la caída de las torres gemelas, los atentados del 2001, los conflictos en Medio Oriente, etc. No obstante, si hay algo que demuestra El pasado es un animal grotesco es que la historia nunca va de un extremo al otro directamente, sino que el azar rige la mayoría de los hechos, y que lo que empezó como un hecho casual puede desembocar en una tragedia.


Ficha técnico artística
Autoría: Mariano Pensotti
Actuan: Pilar Gamboa, Javier Lorenzo, Juan Minujín, Julieta Vallina
Vestuario: Mariana Tirantte
Escenografía: Mariana Tirantte
Iluminación: Matías Sendón
Música: Diego Vainer
Asistencia artística: Leandro Orellano
Dirección: Mariano Pensotti

TEATRO SARMIENTO
Av. Sarmiento 2715
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4808-9479
Entrada: $ 45,00 - Domingo, Viernes y Sábado - 21:00 hs - Hasta el 13/03/2011
Entrada: $ 25,00 - Jueves - 21:00 hs - Hasta el 13/03/2011

viernes, 25 de marzo de 2011

La política del cuerpo

En 1998 Marilyn Manson lanzó al mercado su disco más controversial hasta la fecha: Mechanical Animals. El escándalo no se generó por su contenido musical, que repetía en mayor o menor medida la consigna nihilista de su álbum anterior, Antichrist Superstar, sino por la tapa y el imaginario adoptado para esa era (es decir, los personajes interpetados por la banda, en uno de los tantos gestos Bowie del disco). Marilyn Manson había dejado atrás los corsets, los borcegos y las medias de red rotas, se había despojado de todo y aparecía ahora desnudo, con tetas, seis dedos en cada mano, gris y asexuado. Es decir: un extraterrestre. No era la primera vez que Manson avanzaba sobre su cuerpo, ya lo había hecho en sus performances anteriores en las que iba haciendo sobre su piel un dibujo de sangre con la ayuda de una gillette o cualquier elemento cortante que tuviera a la mano. Si la estética (y la consigna, por qué no) de Marilyn Manson ya era queer (ver si no su travestismo, su androginia y su defensa de la diferencia y de la libertad, es decir: su satanismo), Mechanical Animals llevó esto al extramo, algo que puede verse en la "Marcha por los derechos de Marilyn Manson" que se organizó en Buenos Aires en 1998 como parte de la campaña de lanzamiento del disco. 
13 años más tarde, Lady Gaga lanza en 2011 Born This Way (el álbum sale el 23/05, pero la nueva era ya está acá) y reinstala el problema. Al igual que Manson, Gaga viene adoptando una poética absolutamente queer (en sus videos, en sus performances y en su estilo musical, como también en su actividad política), pero el nuevo álbum (junto con video, el single y las performances) recolocan la postura en su propio cuerpo. En la tapa de "Born this way", Lady Gaga aparece sin cejas, con cuernos y con prótesis en los hombros. Es decir: un extraterrestre. En su caso tampoco es la primera vez que hace política con el cuerpo; algunos años atrás, en pleno ascenso, corrió el rumor (jamás desmentido por ella) de que era trans y que tenía genitales masculinos y femeninos. Con Born this way Lady Gaga extrema su rareza y hace de sí misma y de sus fans una nueva raza nacida en el espacio, sin prejuicios y absolutamente libre.

viernes, 18 de marzo de 2011

Abril en el Club de Lectura de Brandon
























Para vos, que te gusta juntarte con amigos a charlar sobre libros y a tomar algo, que te gusta conocer gente nueva y buena onda, el Club de Lectura de casaBrandon es tu lugar ideal. Nos juntamos todos los meses en la casita a charlar sobre libros actuales de temática LGTBI y en Abril la propuesta es leer Osos de Diego Vecchio. El miércoles 13/04 a las 20 hs nos reunimos para hablar del libro y el miércoles 20/04, a la misma hora, contamos con el autor como invitado especial. Ya te podés inscribir en Brandon (Luis María Drago 236, abierto de jueves a domingo a partir de las 20 hs) o vía mail (clubdelectura@brandongayday.com.ar o martinvillagarcia@gmail.com) y el precio es de $40 por mes, que los podés pagar por adelantado o el mismo día del encuentro. Una vez que te inscribas, te vamos a entregar una guía de lectura con puntas de análisis y lecturas sugeridas. ¡Te esperamos! 

ABRIL
Miércoles 13/04 20 hs Osos de Diego Vecchio
Miércoles 20/04 20 hs charla con el autor
Valor $40 (incluye guía de lectura)
Abierta la INSCRIPCIÓN
Casa Brandon (Luis María Drago 236, Almagro)
 

viernes, 11 de marzo de 2011

El amor en los tiempos del sida


Puede resultar complejo concebir la manera de adaptar un libro de crónicas a una puesta teatral. Por un lado, son géneros disímiles que apelan a formas de contar diferentes. Por el otro, el libro original de Pedro Lemebel está compuesto por crónicas que no tienen una continuidad narrativa. No obstante, Gerardo Begérez encuentra la manera de hacer esto posible.
La obra Loco afán está compuesta por una sucesión de cuadros en los que las anécdotas de las crónicas aparecen apropiadas por los personajes que las narran en primera persona, todas ellas travestis chilenas pertenecientes a la generación de los 80 e inicios de los 90. En principio se trata de monólogos, en los que se entabla un diálogo imaginario entre los actores y una segunda persona, ya sea un periodista que viene a investigar cómo son esas vidas, o el público en general. El tipo de monólogo es similar al que puede verse en la trasnoche de cualquier pub gay, y esto se puede considerar una revalorización de esta práctica; sin embargo, el texto de Lemebel y el clima de la obra en general la desestabilizan, la corren de lugar y la llevan a otro lado.
En todo caso, en su totalidad los personajes son hablados por el sida. El hilo conductor (tanto de la obra como del libro de Lemebel) es la conjunción de una serie de tres elementos: sida, travestismo y Latinoamérica. Es el caso de la prostituta compuesta por Marcelo Iglesias al comienzo, que cuenta sin pelos en la lengua cómo se ponen las tetas las travestis latinas, haciendo una demostración con su propio cuerpo. Marinero Miel encarna a una travesti que, como las que pueblan los cuentos de Naty Menstrual, ya está cansada de tanto andar sobre esos tacos chuecos y gastados, entregada al alcohol y con tanta mala suerte que se contagió el virus del HIV de la única persona con la que no se cuidó: un norteamericano. Este detalle no es casual, por detrás del texto hay una férrea militancia latinoamericana anti-Estados Unidos, que se puede ver también en el cuadro de Daniela Ruiz, en la que una loca fan de Liz Taylor escribe a su ídola una carta implorándole que le envíe una de las piedras preciosas de la corona de Cleopatra para conseguir el AZT necesario para vivir por unos meses más.
La muerte es una constante a lo largo de la obra, es la sombra que se proyecta sobre todos sus personajes, y la única manera de disiparla es por medio de la risa, el único remedio efectivo para calmar el dolor. Provistas de un humor ácido y negro azabache, estas travestis logran reírse de sí mismas, y la que mejor lo hace es la Camaleón, personificada por Hernán Torres Castaños. Aparte de someterse a sí misma a la risa, lo hace con el resto de sus compañeras, a las que bautiza nuevamente con nombres como “la yo-nó”, “la tacones lejanos”, “la sui-sida”, “la desapare-sida” o “la ven-sida”, entre muchos otros más. La obra se cierra con una escena en la que, como ocurre en Una visita inoportuna de Copi, uno de los personajes se encuentra al borde de la muerte y debe ser asistido por los demás. Si bien la risa prueba ser efectiva en el resto de la obra, en esta última escena la carcajada transita por la delgada línea que la separa del llanto hasta alcanzar la oscuridad del telón final.

Ficha técnico artística
Autoría: Pedro Lemebel
Concepción: Pedro Lemebel
Adaptación: Gerardo Begérez
Actuan: Marcelo Iglesias, Marinero Miel, Daniela Ruiz, Hernán Torres Castaños
Vestuario: Martín Sal
Diseño de espacio: Gerardo Begérez
Diseño de luces: Gerardo Begérez
Edición de sonido: Diego Neón
Musicalización: Marcelo Iglesias
Fotografía: Gastohn Barrios, Soledad Tejon
Asistencia de dirección: Marcelo Iglesias
Dirección: Gerardo Begérez

TEATRO LA COMEDIA
Rodriguez Peña 1062
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4815-5665 / 4812-4228
Web: http://www.lacomedia.com.ar
Entrada: $ 50,00 - Viernes - 23:00 hs - Hasta el 27/05/2011
Entrada: $ 50,00 - Sábado - 23:00 hs - Del 01/03/2011 al 27/05/2011

martes, 8 de febrero de 2011

Club de lectura en casaBrandon
























¿Nunca te pasó que leíste un libro y no tenías con quién comentarlo? ¿Tenés ganas de leer, pero te cuesta organizarte o encontrar el momento adecuado para hacerlo? ¿Querés leer historias como la tuya pero no sabés dónde encontrarlas? ¡Vení a la casita a leer con nosotros en el nuevo club de lectura! Vamos a juntarnos una vez al mes a charlar sobre libros de literatura argentina contemporánea de temática LGTB. El primer encuentro va a ser el jueves 10 de Marzo y vamos a hablar de Continuadísimo, el libro de cuentos de Naty Menstrual. La inscripción es a partir del jueves 10 de Febrero en Casa Brandon (Luis María Drago 236, abierto de jueves a domingo a partir de las 20 hs) y el precio es de $40 por encuentro. Una vez que te inscribas, te vamos a entregar una guía de lectura del libro, con puntas de análisis y lecturas sugeridas. Vení a compartir tu opinión, a conocer gente, a charlar, a discutir y a divertirte. ¡A leer, que ya falta poco!

INSCRIBITE a partir del 10/02
Valor $40
Incluye guía de lectura
1° encuentro jueves 10/03
sobre Continuadísimo de Naty Menstrual
casaBrandon
Luis María Drago 236 (Almagro)

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Qué es la realidad?

La realidad es (por lo menos desde la invención del psicoanálisis) una categoría que ha ido perdiendo cada vez más su estabilidad. Dos films del 2010 toman como punto de partida la puesta en cuestión de ese estatuto para llevarla hasta las últimas consecuencias: Inception (Christopher Nolan) y Black Swan (Darren Aronofsky). 
Inception plantea un futuro cercano (por no decir inmediato, puesto que el único futuro que se puede imaginar luego del 2000 es el de mañana) en el que es posible ingresar a los sueños de las personas a voluntad, construirlos a gusto y, de esa manera, manipular sus inconscientes. El problema es que, una vez transgredido el sueño, se quiebra la barrera entre los sueños y la realidad, en la medida en que uno entra de verdad al sueño del otro. A partir de ese momento, lo real y lo imaginario se prestan a confusión y el peligro de perderse es inminente. Ante el abismo de sueños y realidad que se crea, los personajes deben optar por qué realidad les parece más real, como ocurre en Matrix (Andy y Lana Wachowski, 1999).
Black Swan narra el duro camino que debe atravesar Nina Sayers (Natalie Portman) para obtener el rol protagónico de El lago de los cisnes. Si bien al principio los obstáculos son efectivamente reales y acordes a la situación en que se encuentra (la competencia con las otras bailarinas, el lidiar con el acoso del director, etc.), pronto su peor enemigo pasa a ser ella misma y su imaginación, que no hace sino nublar su percepción de la realidad, empujándola cada vez más hacia la locura.
En ambos films el estatuto de lo real queda puesto en suspenso y los personajes permanecen presos en un limbo que está a medio camino entre la vigilia y la ensoñación, al cual pueblan con sus propios demonios interiores. En el caso de Inception, Cobb (Leonardo Di Caprio) debe enfrentarse con la memoria de su difunta mujer (Marion Cotillard); en Black Swan, Nina lidia con una madre sobreprotectora (Barbara Hershey), Lily (Mila Kunis), una bailarina que quiere su papel y Beth Macintyre (Winona Ryder) aquella a quien viene a reemplazar.  
Las dos películas, por otro lado, se encuentran severamente influenciadas por el imaginario del animé, especialmente Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995) y Paprika (Satoshi Kon, 2006) en el caso de Inception y Perfect Blue (Satoshi Kon, 1998) en el de Black Swan. En primer lugar, como en Ghost in the Shell, el film de Christopher Nolan presenta la posibilidad de manipular el inconsciente a gusto. Por otro lado, como en Paprika, en Inception es posible ingresar a los sueños de las personas, solo que en vez de perseguir fines terapéuticos se trata más bien de obtener información o producir efectos. Perfect Blue y Black Swan, por último, presentan una trama casi idéntica: tanto Mima Kirigoe (la protagonista del film de Satoshi Kon) como Nina Sayers luchan por dar el gran salto (convertirse en una estrella de cine en un caso y encabezar El lago de los cisnes en el otro), deben hacer frente al mundo que las rodea (la competencia, las figuras represivas que tienen al rededor, etc.) y acaban perdiendo la razón y la moral en el camino. Si bien de a ratos la trama (y las escenas) bordean el plagio, Darren Aronofsky está cubierto en la medida en que compró los derechos de Perfect Blue con el fin de emular una de sus escenas en Requiem for a dream (2002). 
La convergencia del cine con el mundo de la ensoñación funciona, de alguna manera, como una puesta en abismo. Es que el cine, como los sueños, se asemeja a la realidad, pero no lo es; más bien lo que hacen ambos es realizar el imaginario.

viernes, 4 de febrero de 2011

El futuro

Tradicionalmente, el imaginario del futuro siempre estuvo poblado de autos voladores, rascacielos que trascendían la atmósfera, robots, etc. Sin embargo, inmediatamente después del año 2000 ese imaginario quedó truncado, junto con el género que más lo fomentó.
La ciencia ficción produjo hitos cinematográficos notables a lo largo de todo el siglo XX, desde la temprana Metrópolis (Fritz Lang, 1927) hasta The Matrix (Larry y Andy Wachowski, 1999), pasando por diferentes altibajos de acuerdo a la época y al contexto político. Conforme se iba acercando el fin del milenio, el imaginario del futuro se fue volviendo cada vez más oscuro y épico; es así como aparecen películas como Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y Brazil (Terry Gilliam, 1985) en los '80 y Twelve Monkeys (Terry Gilliam, 1995) y The Fifth Element (Luc Besson, 1997) en los '90. El futuro hasta ese momento siempre fue el año 2000 y pico, y presentaba un mundo hiper-tecnologizado y, a la vez, devastado por este mismo hecho. Una vez alcanzado finalmente el año 2000, ese imaginario del futuro que había alimentado el siglo XX  se diluyó.
En primer lugar, toda la paranoia y especulación respecto de la llegada del año 2000 (desde el Y2k hasta las predicciones de Nostradamus) resultaron falsas. En segundo lugar, el avance desmesurado de la tecnología ya había dejado de ser producto de la imaginación, era real y cada vez se volvería más rocambolesco. Por último, la irrupción del 9-11 fue el último peldaño que hacía falta para la realización de un futuro que hasta ese momento permanecía en la esfera de lo imaginario.
La entrada al año 2000 (al siglo XXI) fue la entrada al futuro, que a partir de entonces se convirtió en el presente, y el imaginario del futuro cambió. Ya no hay autos voladores, ni rascacielos, ni robots; la velocidad de la tecnología ya no deja margen para la imaginación, los avances están a la vuelta de la esquina y todo se vuelve viejo y obsoleto apenas es producido. El futuro dejó de ser algo distante y pasó a ser algo inmediato. Es por eso que la ciencia ficción solamente puede imaginar futuros próximos, como el de Inception (Christopher Nolan, 2010) o el de Children of Men (Alfonso Cuaron, 2006). 

martes, 1 de febrero de 2011

El arte como forma de vida



















Una vez más el MALBA otorga su espacio a la vanguardia de los espléndidos años sesenta y dedica una retrospectiva al sinónimo del POP en la Argentina, Marta Minujín. Esto no resulta sorprendente teniendo en cuenta que las últimas grandes muestras del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires estuvieron dedicadas a dos artistas vinculados con este período, Andy Warhol y Robert Mapplethorpe.
La muestra está organizada de manera cronológica, así que lo primero que se puede ver son los óleos de su primera época. Si bien Marta Minujín comienza a producir hacia fines de los años cincuenta, cuando lo que más adelante se llamaría arte Pop todavía no había nacido como tal, está claro que su obra está signada ya desde su inicio bajo la imaginación Pop. Sus primeras obras, cercanas en algún punto al expresionismo abstracto, trasladan e incorporan, al mismo tiempo, la música al arte pictórico, inaugurando de esta manera la alquimia que será su marca distintiva.
El leitmotiv que anima a Minujín es hacer arte de todo, convertir el arte en una forma de vida, y para eso es necesario convertir la vida en una obra de arte; el punto de partida es la vida privada: el dormitorio. Gran parte de su primera etapa está dedicada al exhibicionismo de la intimidad, desde su propio colchón devenido obra, hasta los colchones de colores manufacturados por ella misma, pasando por un cuarto todo acolchonado y la puesta en escena de la habitación de una pareja (con la pareja incluida).
A partir de este momento se puede decir que  la categoría “arte” queda para  siempre en cuestión. La obra de Minujín trasciende los límites, tanto de los sistemas de categorización como de los soportes, desestimando de este modo lo material para ligarse más bien con el tiempo y el espectáculo, ejes del arte del happening y de la performance, disciplinas que explotará al máximo. Es también en este momento, hacia mediados y fines de los sesenta, que la obra de Marta Minujín se convierte en un perpetuo estallido Pop, que culminará en su propio devenir mediática. Resulta lógico entonces que el siguiente paso en su obra sea la experimentación tecnológica y con los medios; obras como “Minuphone” o “Simultaneidad en simultaneidad” invierten y a la vez llevan al extremo el alcance de los medios masivos de comunicación. El recorrido por la primer parte de la muestra finaliza inmediatamente después de este punto, cuando encuentra en la experiencia hippie un modo de vivir el arte como forma de vida: desplegada en un cuarto donde todo hace pensar en el espíritu animado por la voz de Janis Joplin y la guitarra de Jimi Hendrix, a la vez que el empapelado de papel de aluminio plateado remite directamente a la Factory de Warhol y a los recitales multimediales y escandalosos de The Velvet Underground.

La muestra continúa en el primer piso, que recoge la obra producida a partir de los años setenta. En consonancia con el devenir de la historia latinoamericana, se puede ver como en este punto su obra se vuelve cada vez más política, al mismo tiempo que se encripta para evitar el destino de la mayor parte de los artistas argentinos durante la época: el exilio. Es en este período donde se lleva a cabo la performance “Kidnappening”, que presentaba una simulación de secuestro. Por otro lado, también pertenecen a esta época “Comunicado con tierra”, acción que tuvo como precepto la unión latinoamericana a través de la tierra misma y las fotografías con Andy Warhol, un poco más adelante en los ochenta, en las que Minujín le paga la deuda externa con maíz, “el oro latinoamericano”.
Una vez restituida la democracia tiene lugar el happening “El Partenón de libros”, un partenón construido enteramente con todas aquellas obras que habían sido prohibidas durante la última dictadura. Ya durante los ochenta, se da inicio a la seguidilla de happenings de grandes magnitudes por los que hoy en día Minujín es más conocida, como “El obelisco de pan dulce”, por ejemplo. En la terraza del museo, por último, se pueden ver las famosas esculturas fragmentadas, que revisan desde la contemporaneidad posmoderna de los ochenta el arte clásico y el mundo helénico. 
El grueso de la muestra está constituido por registros, ya que la mayor parte de la obra de Marta Minujín fue destruida por la artista misma, ceremonia que celebró desde su primera etapa, que culminó con una hoguera pública. La destrucción es en realidad el paso final de su trabajo, aquello que lo completa; y es que el arte Pop es un puro presente y, como el Punk, efímero e instantáneo. Nadie lo dijo mejor que Kurt Cobain: “Es mejor quemarse que apagarse lentamente”. 

Del 26 de noviembre al 7 de febrero de 2011. Sala 5 (2º piso), sala 3 y terraza (1º piso)
Marta Minujín. Obras 1959-1989
Curadora invitada: Victoria Noorthoorn

lunes, 24 de enero de 2011

Tim Burton y el cine

 El 2010 fue un año muy Burtoneano, desde la retrospectiva de su obra que se montó en el MoMA (el Museo de Arte Moderno de Nueva York), hasta el estreno de su proyecto cinematográfico más ambicioso hasta la fecha: Alice In Wonderland (2010). Los dos acontecimientos obligan a echar una mirada hacia atrás y volver a ver. 
De la filmografía de Tim Burton, hay ciertas películas que se convirtieron en lugares comunes de la crítica especializada. Un millón de veces se ha dicho que Edward Scissorhands es su mejor film, que The Nightmare Before Christmas es su último gran invento o que Sweeney Todd es el colmo de esa sociedad que formaron él, Johnny Depp y Helena Bonham-Carter. Pero hay otro sector de su obra que ha ido quedado en el olvido: su homenaje al cine. 
En realidad, todas las películas de Tim Burton son un homenaje al cine, cuya piedra de anclaje se encuentra en su infancia y juventud en la Norteamérica de los años 60 y 70. Todo lo que Burton consumió durante esa época, luego se lo apropió y lo volvió a la vida de otra manera. Vincent (1982) es una relectura del mito de Vincent Price, en el que el legendario actor inglés deviene en una especie de superhéroe al que un niño quiere imitar. Frankenweenie (1984) retoma la tradición de las películas de monstruos de la Universal y la actualiza en una clave cómica y, a la vez, aún más siniestra. Batman (1989) y, en mayor medida, Batman Returns (1992), junto con Edward Scissorhands (1991) releen el cine expresionista alemán, tributando en partes iguales a Nosferatu (Murnau, 1922), El gabinete del Dr. Caligari (Wiene, 1920) y Metrópolis (Lang, 1927). 
Una vez finalizada The Nightmare Before Christmas (1993), Tim Burton se embarcó en lo que fue una seguidilla de filmes en los que el homenaje pasó de ser una alusión estética a explicitarse del todo. El primero de ellos fue Ed Wood (1994), biopic dedicado a Ed Wood Jr., el llamado "peor director de la historia del cine", en quien se puede hallar un paralelismo con Burton, en la medida en que ambos tuvieron serios problemas a la hora de comenzar sus carreras cinematográficas. Luego vendría Mars Attacks! (1996), adaptación al cine de una colección de trading cards. Esta vez, luego del envión de la película anterior, Burton se propuso hacer un film a la Ed Wood, con un reparto lleno de estrellas al servicio de un despropósito de ciencia ficción, en el que los marcianos vienen a destruir la tierra porque sí.
Tres años después le llegó el turno a Sleepy Hollow (1999), homenaje a la Hammer, la productora inglesa de cine de terror gótico que tuvo su edad de oro en los años 60, retomando uno por uno los monstruos que la Universal había dejado. La Hammer, de alguna manera, es la escuela en la que se formó Burton. Si bien Sleepy Hollow es su más claro tributo (con Christopher Lee incluido), la influencia se puede ver también en el relato gótico de Edward Scissorhands, en los efectos vintage de Beetlejuice (1988) y en la estética de Sweeney Todd (2007), con los ríos de sangre corriendo por entre las baldosas.
Por último, Planet of the Apes (2001) le sirvió a Tim Burton para re-imaginar y reinventar un hito del cine y la tv de culto de los años 60. En su momento, y todavía hoy en día, resulta confuso el trabajo de Burton en este proyecto. Al contrario de cualquiera de sus otros films, es difícil rastrear en Planet of the Apes las marcas registradas de Tim Burton a nivel estético, excepto por los espantapájaros. No obstante, está claro que el hecho de revisitar una leyenda del cine y de la televisión es una típica estrategia Burtoneana. Charlie and the Chocolate Factory (2005) podría pensarse también de esta manera; si bien se trata de una adaptación nueva y más fiel al libro original de Roald Dahl, el film de Burton también revisa la versión de los 70, Willy Wonka and the Chocolate Factory (Stuart, 1971). En su próximo proyecto Dark Shadows (que saldría a la luz en 2012), nuevamente volverá a revisar otro hito televisivo de los años 60, la serie que cuenta los encuentros que se producen entre el vampiro Barnabas Collins (que será interpretado, cómo no, por Johnny Depp) y toda una serie de monstruos. 
La obra de Tim Burton es un constante homenaje al cine y a la televisión con la que creció en los pesadillescos suburbios norteamericanos de la posguerra, fajados por la moral y la hipocresía, de los que encontró una vía de escape en las películas. De alguna manera, se puede afirmar que Burton permaneció (y sigue permaneciendo) fiel a sí mismo, a ese niño que como Vincent Malloy, el protagonista de su cortometraje Vincent, encontraba el placer no en jugar deportes al sol con el resto de los chicos, sino en lo siniestro del cine y la televisión de género.

domingo, 23 de enero de 2011

La vuelta de los 90

Así como durante la década pasada el gran regreso fue el de los 80, parece que ahora el turno es de los 90. Se puede pensar la moda (en general) como un dispositivo que hace uso de la figura del ritornello como su herramienta principal. Todo vuelve, todo el tiempo, y eso es algo que todo precavido sabe de antemano, por algo la ropa (no toda, claro) se archiva y no se tira, por algo existe la acumulación, la colección, que trasciende el gusto por lo instantáneo e inmediato. 
Hacia el 2001, cuando todos los formatos musicales que había propuesto los 90 se agotaron (el nü metal fue el último manotazo de ahogado), surgió en Nueva York una escena liderada por The Strokes que, en vez de mirar al futuro, eligió mirar atrás, al Post-Punk inglés de finales de los 70 y principios de los 80. De esa manera, comenzó la nueva "nueva ola" musical, encarnada en bandas que no hacían sino homenajear a sus ídolos de los 80, como Interpol (Joy Division), The Killers (The Cure) o Yeah Yeah Yeahs (Siouxsie & The Banshees y Blondie). Rápidamente, esta mirada en retrospectiva musical halló su correlato en el cine, desde la infinita cantidad de remakes que se hicieron (el género terror es el que dio más frutos: Nightmare on Elm Street, Halloween y Friday the 13th, pero también Fame, Miami Vice y The A-Team), hasta la revisión del imaginario más clásico de los 80, como por ejemplo en Adventureland (Gregg Motola, 2009). Hacia mediados de la primera década del siglo XXI, todo se había vuelto "ochentoso": las publicidades, la indumentaria, ¡hasta los peinados! Pero todo tiene su tiempo de utilidad y, hacia finales de esta década, el flashback se agotó
Otros hilos empezaron a moverse, a medida que el tejido anterior iba deshilachándose, y empezó lo que podría considerarse el regreso de los 90, en un movimiento muy similar al anterior. A la vez que eran homenajeadas por camadas más jóvenes de músicos, las bandas de los 80 devinieron dinosaurios y hallaron una nueva consagración, que fue acompañada por nuevas giras, más grandes que nunca, reuniones (auspiciadas en su mayoría por VH1, el canal más ochenta y nostálgico de todos) y premios a la trayectoria (como ocurrió con The Cure y Siouxsie & The Banshees, por ejemplo). Algo así empieza a suceder con los nuevos dinosaurios, aquellos provenientes de los 90; basta echar un rápido vistazo a lo que ocurre hoy en día con el rock: vuelve Pixies, vuelve Smashing Pumpkins, vuelve Hole. 
Sin embargo, cabe preguntartse: ¿Vuelven Smashing Pumpkins y Hole? De la formación clásica de Smashing Pumpkins (Billy Corgan, James Iha, D'Arcy y Jimmy Chamberlin) sólo queda Billy Corgan. Lo mismo ocurre con Hole, de su última encarnación (Courtney Love, Melissa Auf der Maur y Eric Erlandson) sólo queda Courtney Love. La pregunta, entonces, podría ser: ¿qué es una banda? ¿El cantante/líder y un grupo de acompañamiento que apañe la búsqueda del tiempo perdido? ¿Smashing Pumpkins es Billy Corgan y unos? ¿Hole es Courtney Love y otros? Cuando se vio acosada por este tipo de preguntas, Love contraatacó via Twitter: "Hole is MY band, MY name, and MY Trademark". De acuerdo con esto, una banda es una marca, una imagen que vender y responde a las leyes de la economía y el mercado. Si vuelven los 90, que vuelvan las marcas de los 90, aunque de ellas no quede casi nada.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Los hombres de mi vida



El preferido
Edgar De Santo
Edición del autor
2010







“Mucha gente me ha tocado en el camino hasta este escenario esta noche. ¿Cómo puedo decir quién me tocó más? ¿Mi padre, el soldado americano? ¿Pudo haber sido mi madre?” se pregunta Hedwig, la protagonista de la película Hedwig And The Angry Inch (John Cameron Mitchell, 2001) al momento de recapitular su vida. Lo mismo podría preguntarse Patricio, el protagonista de El preferido, hacia el final del recorrido que traza su relato. Son muchísimos los hombres que lo tocan a lo largo de la novela desde su infancia, partiendo del verdulero: “Estaba con la cadera y la camisa grafa demasiado abierta para ver un pecho enorme como una pista de aterrizaje y su voz velluda”, “Nos tiramos en el colchón y me besaba, no me ponía la boca y la lengua, me besaba” y el carnicero: “Tenía una lengua gorda. Me llenaba tanto que no podía respirar”; hasta sus propios familiares: “Estás con el tío, no hay problema”; pasando por un linyera y sus amigos. Y es que, como dice el tío, “ese culo está pidiendo” y nadie puede resistirse a ese niño que está en plena pubertad. 

LA SUCIA LECCIÓN DEL CORAZÓN

De la misma manera que El corazón es engañoso por sobre todas las cosas, la novela de J. T. Leroy (y la película homónima dirigida por Asia Argento), El preferido es una novela sobre las trampas de la inocencia. Patricio, a pesar de su infancia, está abandonado a su propia suerte; deambula por la periferia de La Plata y pasa de mano en mano recibiendo en su propio cuerpo las lecciones de la vida. Ni siquiera su propia familia funciona como espacio de contención; por el contrario, ellos son los primeros en abusar de él, especialmente su padre: “Me puse encima y me metió la lengua en la boca”, “me tiré boca abajo y terminó lo suyo” y su hermano: “Dale nene, dale, que hace rato que no al pongo, cómo te gusta, maricón”. La única posibilidad que tiene Patricio para salir de ese círculo vicioso es fugarse del hogar y dejar atrás el suburbio; la familia se convierte entonces en la última parada de su primer recorrido: “Nunca más supe de ellos. Faltaba un mes para mis catorce años”. 

NOVELA DE APRENDIZAJE 

Conforme avanza la narración, El preferido se inserta dentro de la tradición que los alemanes llamaron bildungsroman, término que puede ser traducido como “novela de aprendizaje” o “novela de formación”. En principio, la educación que recibe es de carácter sexual: “Cuando le salió la leche me la tragué sin saber si me había meado la boca o qué. Cuando le pregunté me dijo que era la semilla de los varones, que la guardara así me hacía más hombre”. A partir de ese momento Patricio queda sumergido en un constante devenir, primero hombre: “Yo ya me la había tragado y la verdad es que me sentía más hombre”; luego puta: “cuando se les cae la billetera me quedo con algunos pesos”; y por último Lolita: “Me empezó a decir Lolito. Yo me dejé y aprendí mucho”.

VIAJE

Como en el caso de Karl Rossman en Amérika de Kafka, otra novela de aprendizaje, la experiencia formadora de Patricio también viene aparejada con el viaje. Sus desplazamientos son constantes ya desde su infancia en el suburbio platense y, como en la novela de Kafka, aceleran la narración; especialmente en las instancias en las que el viaje marca un quiebre. Ejemplo de esto es el viaje que hace del hogar familiar al centro de La Plata, que coincide con la apropiación que hace de su propio cuerpo para prostituirse. Patricio percibe el cambio que se produce a partir de este traslado en términos cualitativos; a diferencia de lo que ocurría en su pueblo natal, en el centro todo es lindo, especialmente los hombres: “No se parecía a ningún tipo que yo conociera. Era fino, tenía lindo olor, linda ropa, lindo auto y finalmente, lindo departamento”. Una vez que toma la distancia necesaria de su infancia, empieza a percibir lo siniestra que era: “El Bosco parece que conoció a mi viejo, al tío Dani, a mi tía y a mi vieja”.

LA FAMILIA DEL FUTURO

Ante un mundo hispersexualizado, donde todos buscan un pedazo de él, y una historia que se va oscureciendo más con la perspectiva que va ganando, Patricio opta por refugiarse en aquello de lo que siempre careció: la familia. Para ello forma una alianza de tres con sus amigos Sara y Manuel: “Quería vivir con ellos dos. Los tres juntos. Sin matrimonio, sin patrimonio. Otra asociación posible”. En este punto El preferido entra en sintonía con la reciente ley de matrimonio igualitario y propone otra unión posible, otra familia, la familia del futuro. De la misma manera que ocurre en la novela Una casa al fin del mundo de Michael Cunningham, Patricio funda este hogar en torno al nacimiento de la hija de Sara: “Les proponía vender mis dos departamentos y comprar una casa para que podamos vivir los cuatro, la nena también. Que la nena sea de los tres”.

GENEALOGÍA

El preferido es una novela en verso y eso no es un dato menor. Sin embargo, no se trata de una novela poética, se la puede ubicar más bien cerca de lo que Osvaldo Lamborghini llamaba “prosa cortada”. Esto es así en la medida en que la versificación y la prosificación son procesos reversibles, como ocurre en Sebregondi retrocede, de Lamborghini. Por otro lado, dentro de la tradición de la literatura argentina, El preferido es una novela que puede ser ubicada dentro de la línea que siguen autores como Pablo Pérez en El mendigo chupapijas o Alejandro López en La asesina de Lady Di y Keres cojer? Los tres manejan un registro lingüístico coloquial y llevan el relato de la experiencia homosexual al límite.

Blog de El Preferido: http://elpreferidonovela.blogspot.com/